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Temas » Sostenibilidad alimentaria » Regresa la plaga del gusano barrenador, que ya se había erradicado: ¿estamos preparados?
Centro de Estudios en Nutrición del Dr. T. Colin Campbell

A principios de agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. confirmaron un caso humano de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un paciente de Maryland que había regresado recientemente de El Salvador. Según informó Reuters, un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos afirma que el riesgo para la salud pública es muy bajo.[1] No obstante, la noticia pone de manifiesto las vulnerabilidades cruciales del sistema alimentario actual y plantea dudas sobre nuestra susceptibilidad a brotes parasitarios similares en el futuro.

¿Qué son los gusanos barrenadores?

El Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) describe el gusano barrenador del Nuevo Mundo como “una plaga devastadora”. Su nombre proviene de la forma en que las larvas de la mosca (los gusanos) se introducen en las heridas de sus huéspedes, “alimentándose a medida que avanzan, como un tornillo que se clava en la madera… [y] desgarrando el tejido de los huéspedes con sus afilados ganchos bucales”.[2]

A medida que los gusanos se introducen y se alimentan de la carne viva, la herida empeora, lo que atrae a otras moscas hembras maduras para que pongan sus huevos alrededor de los bordes de la herida. Después de aproximadamente una semana, las larvas caen de la herida y se introducen en el suelo, de donde finalmente emerge una mosca adulta para reproducirse y repetir el ciclo. Cochliomyia hominivorax, su nombre en latín, significa “devorador de hombres”

Como es de esperarse, la infestación es muy dolorosa. Y las tasas de mortalidad son altas cuando no se trata rápidamente. Uno de los mayores temores es que los gusanos se entierren lo suficientemente profundo como para llegar a las zonas más sensibles del cuerpo, como el tejido cerebral.[3] Aparte de la evidencia visible de gusanos en heridas infectadas, ¿cuáles son las otras señales de infestación? El Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas advierte que hay que estar atentos a los animales con “comportamiento irritado”, “sacudidas de cabeza” y, lo más desagradable, “olor a descomposición”.[2]

Erradicación pasada y peligro actual

Los gusanos barrenadores fueron erradicados de los Estados Unidos a mediados de los años sesenta. Aparte de un brote relativamente pequeño en los Cayos de Florida en la última década, no han sido motivo de gran preocupación. La estrategia que se utiliza para erradicarlos es interesante. En lugar de usar insecticidas, “[los científicos del Departamento de Agricultura] decidieron utilizar la propia plaga como agente de control”.[3] Criaron grandes cantidades de insectos en fábricas, los esterilizaron y los liberaron de nuevo en la naturaleza, diezmando las tasas de reproducción de las moscas.

Sin embargo, en los últimos años se han registrado nuevos casos en América Central y se teme que las plagas vuelvan a extenderse hacia el norte. La principal preocupación no es desde el punto de vista de la salud humana; a pesar del reciente caso de Maryland, los seres humanos rara vez se ven afectados directamente. Más bien, el temor proviene principalmente de la industria ganadera, ya que el ganado es más susceptible a los brotes de gusano barrenador.

Según estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, un brote de gusanos barrenadores en Texas podría costarle a la economía casi $2,000,000,000.[1] Texas es el mayor productor de ganado vacuno de los Estados Unidos y en comparación con otros estados, es más probable que sufra un brote temprano debido a su ubicación fronteriza y a la trayectoria hacia el norte de los gusanos barrenadores desde América Central, pero cualquier brote en Texas podría ser solo el comienzo de una desestabilización más amplia de la industria ganadera estadounidense.

Según Max Scott, experto en gestión genética de plagas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, que recientemente habló con un periodista de NPR, la última cosecha de moscas esterilizadas podría ser menos eficaz que las utilizadas en el pasado.[3] Además, en la actualidad solo hay una instalación que produce moscas estériles, situada en Panamá. Como respuesta a las preocupaciones de la industria ganadera, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos espera cambiar esta situación en los próximos años. Una instalación que se prevé construir en Texas podría producir 300 millones de moscas estériles a la semana, pero su construcción podría tardar entre dos y tres años.[1] Mientras tanto, las agencias gubernamentales están tomando cada vez más medidas de precaución con la esperanza de evitar la entrada de gusanos barrenadores al país, incluida la suspensión de las importaciones de ganado vivo.[4]

Una mejor dieta para los gusanos barrenadores

Una publicación archivada del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura, publicada hace casi veinticinco años, describe cómo el cambio hacia dietas sin carne mejora el programa de erradicación del gusano barrenador y ahorra dinero.[5] Pero no te hagas ilusiones: se refieren a la alimentación de los gusanos barrenadores, no a la de los seres humanos.

Aun así, esto suscita una reflexión interesante: ¿qué pasaría si en cambio nos centráramos en modificar la alimentación de los humanos? Los parásitos obligados, como los gusanos barrenadores, no pueden mantener grandes poblaciones sin un número adecuado de huéspedes. Si nuestra sociedad cambiara a una alimentación basada en plantas, la demanda de ganado se desplomaría, al igual que las poblaciones ganaderas. Esto reduciría drásticamente la posibilidad de brotes de gusanos barrenadores.

Aunque seguirán existiendo posibles huéspedes en la naturaleza, los parásitos prosperan cuando hay más huéspedes en general y cuando la densidad de huéspedes es mayor, como ocurre en los sistemas modernos de ganadería, que hacinan a cientos, sino miles, de animales en espacios reducidos. Incluso un cambio incompleto hacia dietas basadas en plantas podría limitar sustancialmente los brotes, y las estrategias de contención actuales, como la técnica de insectos estériles, serían más eficaces si hubiera menos interacción entre huéspedes y parásitos.

Esto refleja un punto más general, pero muy significativo: la erradicación de la ganadería, especialmente a escala industrial, reduciría en gran medida el riesgo de todos los brotes zoonóticos. Esto incluye parásitos, como los gusanos barrenadores, así como patógenos bacterianos y virales. Ya hemos escrito sobre esto anteriormente: la mayoría de las nuevas infecciones son zoonóticas y están impulsadas por la ganadería intensiva, caracterizada por grandes poblaciones de ganado y una alta densidad animal. El ganado representa actualmente casi dos tercios de la biomasa mamífera mundial, y una gran parte de ese ganado se cría y se sacrifica en condiciones de hacinamiento, insalubridad y estrés, lo que contribuye a debilitar el sistema inmunitario de los animales. Su susceptibilidad a las enfermedades es alarmantemente alta, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de los antibióticos que se utilizan hoy en día no se administran a seres humanos, sino al ganado.

Aunque el riesgo para la salud pública que suponen los gusanos barrenadores puede ser bajo, sería tonto considerar su situación como un episodio aislado. Otros patógenos, incluidos muchos que son más mortíferos y mucho más contagiosos que los gusanos barrenadores, pueden transmitirse y se transmiten del ganado a los seres humanos, como la gripe (de origen aviar o porcino), el SARS (síndrome respiratorio agudo severo), el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) y el COVID-19. Con la pandemia aún reciente en nuestra memoria, ¿por qué no nos tomamos esta amenaza más en serio?

Si a esto le sumamos la destrucción medioambiental causada por las dietas basadas en alimentos de origen animal, es innegable que la mayor amenaza para una Tierra sostenible y saludable (incluida nuestra propia salud) no son los gusanos barrenadores ni nada similar, sino nosotros mismos.

Referencias

  1. Garrison C, Polansek T, Douglas L. Exclusive: U.S. confirms nation’s first travel-associated human screwworm case connected to Central American outbreak. Reuters. August 25, 2025. https://www.reuters.com/business/environment/us-confirms-nations-first-travel-associated-human-screwworm-case-connected-2025-08-25/
  2. Animal and Plant Health Inspection Service (USDA). New World Screwworm [web page]. Last modified: August 25, 2025. https://www.aphis.usda.gov/livestock-poultry-disease/cattle/ticks/screwworm
  3. Treisman R. The U.S. confirms its first human case of New World screwworm. What is it? npr.org. August 25, 2025. https://www.npr.org/2025/08/25/nx-s1-5515487/new-world-screwworm-us-human-case
  4. Stone W. U.S. halts cattle imports from Mexico, citing fears of flesh-eating maggot. npr.org. May 11, 2025. https://www.npr.org/2025/05/11/nx-s1-5395052/us-livestock-imports-mexico-screwworm-parasitic-fly
  5. McGraw L. New screwworm diet helps save money for eradication program. Agricultural Research Service (USDA). December 4, 2000. https://www.ars.usda.gov/news-events/news/research-news/2000/new-screwworm-diet-helps-save-money-for-eradication-program

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