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Lactancia materna, ¿qué debe hacer una mamá?

La leche humana es esencial para la correcta nutrición de un bebé, para una adecuada digestión, metabolismo, crecimiento y desarrollo, incluyendo el desarrollo del cerebro. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los infantes deben ser amamantados exclusivamente durante los primeros seis meses de vida[1]. A partir de los seis meses de edad o con la emergencia de los primeros dientes del bebé, a los infantes se les pueden suministrar alimentos sólidos y agua, continuando la suplementación con leche materna, sin necesidad de ninguna leche artificial.

Como dato curioso, al usar agua con azúcar o miel en los chupos y alimentar con jugos dulces al niño, este puede desarrollar muy bien una “afición por las golosinas” y una tolerancia al dulce dañina para la sensibilidad del gusto, lo que impactará en su aceptación y disfrute de los vegetales.

Los beneficios de la leche humana incluyen protección contra la infección y la inflamación. Como bien debes saber, una función de la leche humana es transferir los anticuerpos, esos anticuerpos clave para la inmunidad bronquial e intestinal del niño que duran hasta la adultez. Los factores inmunes innatos en la composición de la leche humana, por sí mismos, previenen la unión de algunos patógenos (bacterias y virus causantes de enfermedades) que ofrecen protección contra la infección.[2] La composición de la leche humana también promueve una colonización favorable de microorganismos en el intestino. La leche humana es importante para corregir el desarrollo y función de la barrera intestinal protegiéndose contra la permeabilidad del intestino y, de acuerdo a la hipótesis del “intestino permeable”, ofrece protección contra algunas enfermedades autoinmunes.

La leche materna afecta la expresión genética en un infante, siendo la expresión de genes su “activación”, incluyendo aquellos genes que consideran el desarrollo intestinal y la función inmunológica del niño. “Los genes son realmente sensibles a la nutrición y ahora tenemos genes que pueden explicar muchas de las observaciones clínicas de cómo los niños amamantados, se diferencian de los niños que consumen leche de fórmula”, mencionó la investigadora líder Sharon Donova, de la Universidad de Illinois, a LiveScience.[3]

El estudio de la composición de la leche materna ha presenciado un aumento constante, desde la década de los sesenta, en el descubrimiento de componentes con nuevos elementos integrantes que todavía están siendo identificados. En contraste, la leche de fórmula se estandariza dentro de un rango muy angosto de composición.[4]

La composición de la leche materna es dinámica, cambia dentro de una alimentación, ya sea durante la noche o durante el día, y varía durante las distintas fases de la lactancia. La composición de la leche materna también varía, en cierta medida, entre los individuos y los grupos poblacionales. Las etapas de la lactancia comienzan con el calostro en los primeros días después del parto y se convierte en leche de transición durante las próximas semanas y a la sexta semana se considera completamente madura, con continuos cambios sutiles a medida que el bebé crece.

No hay absolutamente manera alguna en que los científicos sean capaces de reproducir la leche humana materna, convertirla en polvo y colocarla en una lata. Mientras la decisión de dar leche de fórmula al bebé es una individual, a cualquier mamá se le aconseja lactar, hacer su mejor intento antes de considerar otras opciones, aun si eso significa tener que complementar con leche de fórmula, en caso de ser necesario. Obviamente, no hay culpabilidad para cualquier mamá que no pueda lactar —sin embargo, el mensaje importante acá, es que dar leche de fórmula debería ser el último recurso—. Si quisieras tener la práctica de ser nodriza o de extraer leche para otros, existen algunas guías recomendadas de procedimientos higiénicos.[5]

Desafortunadamente la leche de la vaca y la leche de fórmula son grandes negocios. Sacarles la leche a las vacas y suministrar leche de fórmula ha insensibilizado a la sociedad respecto al verdadero valor de la leche materna humana para la población humana. El invento de la leche de fórmula presentó una oportunidad para que las mujeres volvieran al trabajo a tan solo seis semanas de dar a luz y, a menudo, las mujeres no tienen libertad de amamantar a tiempo completo durante los seis meses, y esto es, de hecho, un problema masivo.

Dos informes, publicados en el 2007 y 2009, hacen referencia a la evidencia de los efectos de la lactancia materna en comparación con la administración de leche de fórmula e indican colectivamente que amamantar reduce riesgos de infección del oído en los infantes, gastroenteritis, infecciones severas del tracto respiratorio bajo y neumonía, eczema, asma y alergias a las comidas, obesidad infantil y enfermedad metabólica, diabetes tipo 2, diabetes tipo 1, leucemia, mortalidad infantil, incluyendo el síndrome de muerte súbita del infante (muerte de cuna). Los bebés prematuros alimentados con leche de fórmula, tienen riesgo de enterocolitis necrotizante, lo cual es la muerte de tejido intestinal.

La diabetes tipo 1 estuvo asociada con la introducción de la leche de vaca en la alimentación del niño. Los estudios en neurodesarrollo también mostraron una evidencia general a favor de la leche materna.

Para las mamás, el no amamantar o la interrupción muy temprana se asoció con un riesgo mayor de retener la ganancia de peso gestacional (falla en perder el peso ganado en el embarazo), diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, cáncer de seno y ovario, enfermedad cardiovascular y ataque cardiaco.[6][7]

Las leches de los mamíferos son en realidad una verdadera maravilla de la naturaleza y difieren tremendamente entre las especies. Ten en cuenta que una madre humana lactante no debería beber leche de vaca, y una de las razones es que las proteínas de la leche de vaca son transmitidas a través de la leche materna, lo cual definitivamente causa cólicos en un bebé.[8]

Más sorprendentemente, los “efectos parecidos al opio de la casomorfina en la leche de vaca (transmitida a través de la leche materna), pueden tener un efecto depresor en el centro respiratorio de los infantes, y conducir a apnea láctea, en la cual los bebés dejan de respirar temporalmente y son puestos en riesgo del síndrome de muerte súbita infantil”, al menos esto se ha demostrado en un caso relacionado.[9]

“El sentimiento religioso del científico adopta la forma de un asombro extasiado por la armonía de la ley natural que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparada con ella, todo pensamiento y acción sistemática de los seres humanos es un reflejo absolutamente insignificante.”

—Albert Einstein

References

  1. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs342/en/
  2. Peterson JA, Patton S, Hamosh M. Glycoproteins of the human milk fat globule in the protection of the breast-fed infant against infections. Biol Neonate. 1998;74:143–162. [PubMed]
  3. Robin Nixon, LiveScience http://www.livescience.com/6498-breast-milk-dna-good.html
  4. Olivia Ballard, JD, PhD; Ardythe L. Morrow, PhD, MSc. Human Milk Composition: Nutrients and Bioactive Factors. HHS Public Access PMC3586783. Published in final edited form as: Pediatr Clin North Am. 2013 Feb; 60(1): 49–74. (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3586783)
  5. https://www.urmc.rochester.edu/encyclopedia/content.aspx?contenttypeid=90&contentid=P02385
  6. Alison Stuebe, MD, MSc. The Risks of Not Breastfeeding for Mothers and Infants. Rev Obstet Gynecol. PMC2812877. 2009 (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2812877/#B1)
  7. Stanley Ip, Mei Chung, Gowin Raman, Priscilla Chew, Nombulelo Magula, Deidre DeVine, Thomas Trikalinos and Joseph Lau. Breastfeeding and Maternal and Infant Health Outcomes in Developed Countries. PCMC4781366. 2007 (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4781366/)
  8. rene Jakobsson, Tor Linberg. Cow’s Milk as a Cause Of Infantile Colic In Breast-fed Infants. The Lancet Volume 312, Issue 8087, 26th August 1978 (http://nutritionfacts.org/video/treating-infant-colic-by-changing-moms-diet/ ; http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673678914411)
  9. Wasilewska, Jolanta; Kaczmarski, Maciej; Kostyra, Elzbieta; Iwan, Malgorzata. Cow’s-milk–induced Infant Apnoea With Increased Serum Content of Bovine β-Casomorphin-5. Journal of Pediatric Gastroenterology & Nutrition: June 2011 (http://nutritionfacts.org/video/cows-milk-induced-infant-apnea/ ; http://journals.lww.com/jpgn/Fulltext/2011/06000/Cow_s_milk_induced_Infant_Apnoea_With_Increased.21.aspx)

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