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¿Acabar con el hambre en el mundo o impulsar la agroindustria? La Fundación Gates lanza Ceres2030

¿Acabar con el hambre en el mundo o impulsar la agroindustria? La Fundación Gates lanza Ceres2030

Introducción de T. Colin Campbell, PhD:

Durante muchos años, he descubierto gradualmente una influencia invisible, pero poderosa y dominante en nuestra sociedad que controla lo que elegimos hacer, para bien o para mal, bien sea sobre los alimentos que comemos, el medioambiente que creamos y el discurso que tenemos —¡o que creemos que tenemos!— sobre temas que importan.

Hace muchos años sentí curiosidad por darle un vistazo a la historia de las ciencias de la nutrición y el cáncer para ver qué podría haber para ayudar a explicar por qué hoy en día hay tanta tensión, confusión y falta de debate civil respecto a ideas que nos afectan a todos y que pretenden prometer un futuro mejor.

Entonces, hace poco supe de una crítica especialmente bien escrita e investigada sobre un ejemplo real en vivo que ahora se desarrolla en nuestro medio y que necesita una exposición pública, AHORA más que nunca. Aunque aborda un tema específico, en un sentido más amplio concierne a nuestro medioambiente y a la forma en la que las personas en todo el mundo serán “educadas” para el futuro, desafortunadamente para el beneficio personal de unos pocos a expensas del bienestar de muchos.

Está escrita por un amigo mío, el genetista Jonathan Latham, PhD, quien, junto con su esposa, la genetista Allison Wilson, PhD, hacen preguntas y promueven discusiones que tienen una amplia aplicación para el futuro de nuestra sociedad en todo el mundo.


“Ya sea que el desafío sean los cultivos de bajo rendimiento en África o los bajos índices de graduación en Los Ángeles, escuchamos y aprendemos”, afirma el sitio web de la Fundación Bill y Melinda Gates (la Fundación Gates)[1]. Aunque es la organización más rica y poderosa en toda la ayuda internacional, la Fundación Gates se enorgullece por escuchar a los pequeños agricultores[2].

Sus críticos, sin embargo, a menudo han acusado a la Fundación Gates de no ser fiel a este objetivo[3]. La importancia de escuchar a los agricultores puede parecer sencilla: evitar el riesgo de darles a las personas lo que no necesitan. Pero por debajo, está pasando mucho más.

Históricamente, el desarrollo internacional se financió no tanto para el bienestar de los pobres, los hambrientos o los que no tuviesen tierra, sino para combatir la Guerra Fría[4]. Impulsar gobiernos aliados, ganar mentes y corazones, y abrir espacios para la explotación comercial por parte de las corporaciones occidentales eran las prioridades[5].

Esos viejos tiempos han quedado atrás, de acuerdo con la Fundación Gates. Su nueva ola de intervenciones de desarrollo ha dejado atrás los fundamentos filantrópicos contaminados y sus actitudes de la Guerra Fría[6]. La ayuda ahora es altruista.

Sin embargo, debido a los torpes esfuerzos de la Fundación Gates por controlar la agenda de desarrollo, no todos están convencidos[7].

Sin embargo, si no se les pregunta a los agricultores qué necesitan, ¿a quién le pregunta una fundación de desarrollo? La respuesta, dice la Fundación Gates, es la ciencia. La Fundación Gates ha clavado su bandera en el mástil de la inteligencia de datos o big data y el rigor científico[8]. Ha perseguido agresivamente la recopilación de datos científicos como la clave para una acción efectiva en la atención médica, la educación y ahora, la agricultura.

El problema con la ciencia, sin embargo, es que es disonante y contradictoria. La literatura científica se desborda con paradigmas y respuestas contrapuestos sobre cómo ayudar mejor a los pequeños agricultores[9].

¿Acabar con el hambre en el mundo o impulsar la agroindustria? La Fundación Gates lanza Ceres2030

Este es, entonces, el contexto para una nueva iniciativa de la Fundación Gates, Ceres2030, lanzada en la reciente reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial en Roma, Italia, el 16 de octubre[10]. Cofinanciada con el Ministerio Federal para la Cooperación y el Desarrollo Económico de Alemania, con una subvención inicial de 3,1 millones de dólares, Ceres2030 es una organización sin ánimo de lucro con sede en la Universidad de Cornell[11].

Ceres2030 también tiene una alianza con el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias de Washington, DC, y el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible de Winnipeg, Canadá[12] —organizaciones que, los detractores señalarán, tienen sólidas credenciales neoliberales y fuertes conexiones corporativas[13]—.

Su comunicado de prensa describe a Ceres2030 como un “proyecto de datos revolucionario para apoyar a los pequeños agricultores y acabar con el hambre”[14]. Este “trazará el mayor rango posible de conocimiento en investigación agrícola, establecerá protocolos para una revisión sistemática, creará una herramienta para identificar el riesgo de sesgo, y luego profundizará para encontrar las intervenciones más poderosas que puedan ayudar a acabar con el hambre”.

Su producto final supuestamente “ayudará a los donantes a priorizar las inversiones mediante la evaluación de las intervenciones agrícolas y los costos de inversión para lograr el objetivo de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas para ponerle fin el hambre para el 2030”.

De esta manera, según la codirectora de Ceres2030, Jaron Porciello, de Cornell[15], que habló sobre Ceres2030 en un seminario celebrado en la universidad el 8 de noviembre, la organización sin ánimo de lucro “proporciona las herramientas, el marco y la oportunidad” para crear un consenso sobre desarrollo[16].

De forma más específica, Ceres2030 utilizará el “procesamiento de lenguaje natural” para analizar, de forma computarizada, la literatura científica sobre intervenciones agrícolas para encontrar aquellas que sean más beneficiosas para los pequeños agricultores”14. Una “Junta Asesora Global” seleccionará autores y temas. Los autores elegidos luego escribirán artículos de revisión emblemáticos para un número especial pagado de la prestigiosa revista Nature (programada para principios de 2020). Estos artículos apoyarán una estrategia de difusión en los medios de comunicación cuya intención es influir en el gasto de los donantes del G7 para ayudar de mejor forma a los agricultores.

Incluso antes de que se revele la naturaleza exacta de la “herramienta para identificar el riesgo de sesgo”[17], este enfoque para la creación de consenso activará las alarmas para los que ya dudan del desinterés de la Fundación Gates.

Por un lado, la definición de una intervención en la agricultura, según Ceres2030, es una que aumenta la productividad de los cultivos. Según la presentación de Porciello, eso significa duplicar la producción de los pequeños agricultores.

Que la productividad sea el objetivo clave es altamente significativo. Un enfoque en la productividad deja al margen, inicialmente, muchos otros planteamientos para reducir el hambre y ayudar a los agricultores. Muchos tipos de intervención potencial que podrían transformar la agricultura de los pequeños agricultores —como las subvenciones dirigidas, los precios mínimos de los productos básicos[18], la distribución de la tierra o la soberanía alimentaria[19], los cuales no requieren aumentos de la producción— se excluyen automáticamente por el enfoque limitado en producción.

Proporciona un punto de partida preconcebido para otras ciertas clases de soluciones: los productos químicos y los organismos genéticamente modificados (OGM) de la agroindustria, cuya promoción está rápidamente dando renombre a la Fundación Gates.

El productivismo, como se le llama, representa una agenda. Es una premisa cuyo efecto bien reconocido es eliminar la política del hambre y la pobreza. Más allá, proporciona un punto de partida preconcebido para otras ciertas clases de soluciones: los productos químicos y los organismos genéticamente modificados (OGM) de la agroindustria, cuya promoción rápidamente está dando renombre a la Fundación Gates.[20].

Las alarmas sonarán aún más altas, ya que los miembros de la Junta Asesora Global anunciados por Porciello incluyen al exdecano de la Universidad de Cornell, Ronnie Coffman, quien es el director de Programas Internacionales de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de Cornell[15]. Como tal, Coffman es el jefe de Porciello en Cornell. Coffman es, más que nadie, también un hombre de agronegocios en Cornell, como lo atestigua su secretaría del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas, un grupo de cabildeo de agronegocios para organismos genéticamente modificados cuya base está en la universidad[21].

En su papel como director de Programas Internacionales, Coffman también es el jefe de Sarah Evanega (anteriormente Davidson), quien es directora de la Alianza para la Ciencia de Cornell, financiada también por la Fundación Gates[20]. A pesar de su nombre, la Alianza para la Ciencia de Cornell se ha hecho notoria por su enfoque casi exclusivo en la promoción de organismos genéticamente modificados para la agricultura mundial, especialmente en África[22].

Los metas establecidas de la Alianza son banales: “Proporcionamos información precisa” a través de una “red global de comunicadores científicos” [23]. Y a través de la Alianza, cada año, una nueva cohorte de 20 a 30 “Becarios Globales” reciben capacitación en trabajo en medios. Sin embargo, el sitio web de la Alianza, en gran parte escrito por los becarios[24], revela su agenda, con títulos como “La oposición a los animales genéticamente modificados podría dejar a millones de personas hambrientas” y “Los cultivos de organismos genéticamente modificados, demonizados injustamente, pueden ayudar a combatir la desnutrición”. Tal vez lo más revelador sea este texto permanente en la página web de la Alianza:

Los agricultores de todo el mundo están luchando contra los efectos devastadores del cambio climático: patrones de lluvias interrumpidos, sequías, fenómenos meteorológicos extremos, infestaciones de plagas, enfermedades de las plantas, pérdidas de cultivos y hambre. Mejores semillas, desarrolladas a través de la ingeniería genética, ofrecen esperanza. Pero los retrasos regulatorios están impidiendo que millones de agricultores accedan a esta tecnología para salvar vidas[25].

Basado en los correos electrónicos internos de Cornell, obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA, por sus siglas en inglés), la organización sin fines de lucro Right to Know (Derecho a saber, en español) de los Estados Unidos concluyó que “la Alianza para la Ciencia de Cornell es una campaña de relaciones públicas para la industria agroquímica”, que utiliza el nombre de Cornell como fachada[26].

El otro miembro de Cornell de la Junta Asesora Global nombrado por Ceres2030 es el Profesor Prabhu Pingali de Cornell[27]. En 2015, a través de otro conjunto de correos electrónicos de la Ley de Libertad de Información, también obtenidos por la organización Right To Know, se descubrió que Pingali había conspirado con el ejecutivo de Monsanto Eric Sachs y la ejecutiva de relaciones públicas Beth Anne Mumford para poner en la literatura científica “temas elegidos por su influencia en la política pública” [28]. (Consulta los registros de correo electrónico adjuntos a este artículo (en inglés))[29]. Ese objetivo de 2015 —infiltrar en la literatura científica—, es notable para reproducir, en menor escala, la misión de Ceres2030.

Posteriormente, Mumford se pasó a Americans for Prosperity (Estadounidenses para la prosperidad, en español), un grupo de cabildeo de derecha, financiado por los hermanos Koch, cuyo sitio web se jacta de que Mumford “ha pasado su carrera aprendiendo cómo educar al público, organizando ejércitos de movimientos políticos comunitarios y aplicando una implacable presión comunitaria sobre los legisladores rebeldes”[30].

Las comparaciones entre Ceres2030 y la Alianza para la Ciencia de Cornell se extienden no solo a la estrategia similar de relaciones públicas de usar la ciencia para promover fines específicos, la financiación de Gates y el reportar al mismo jefe, sino incluso el compartir la misma oficina de Cornell.

El resultado final para Ceres2030, de acuerdo con la presentación de Porciello en Cornell, será publicar de “7 a 11” artículos de revisión académicos altamente visibles en la revista Nature a principios de 2020, diseñadas para mostrar y promover la ciencia específicamente elegida por Ceres2030, la Fundación Gates, y detrás de ellas, lo cual es cada vez más difícil de cuestionar, la agroindustria.

Quienquiera que lo haya concebido, la creación de una organización específica con el propósito expreso de infiltrarse en la literatura científica al más alto nivel representa una estrategia costosa y sofisticada de mercadeo y relaciones públicas. Y parece que la revista Nature ya está alineada. Nature ha decidido que “pagar para jugar” es consistente con la publicación científica de renombre. Es un modelo de negocio que debería remunerar a Nature generosamente. La cúspide de la literatura científica es un bien inmobiliario sumamente valioso. Comprará una influencia invaluable entre los responsables de la formulación de políticas, a menos que, bueno, alguien les informe exactamente cómo se logró.

*This article is reprinted with permission from Truthout and Independent Science News.

Referencias

  1. https://www.gatesfoundation.org/How-We-Work
  2. https://www.theguardian.com/global-development/2012/jul/06/sam-dryden-global-south-agriculture
  3. https://www.grain.org/article/entries/5064-how-does-the-gates-foundation-spend-its-money-to-feed-the-world
  4. http://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674725812
  5. https://www.ucpress.edu/book/9780520232624/rule-of-experts
  6. https://www.dukeupress.edu/the-revolution-will-not-be-funded
  7. https://www.independentsciencenews.org/news/gates-foundation-hired-pr-firm-to-manipulate-un-over-gene-drives/
  8. https://www.nature.com/articles/d41586-018-06800-8
  9. https://theconversation.com/the-battle-for-the-future-of-farming-what-you-need-to-know-106805
  10. https://www.iisd.org/event/launch-ceres2030-sustainable-solutions-end-hunger
  11. http://www.bmz.de/en/
  12. https://ceres2030.org/
  13. https://www.oaklandinstitute.org/blog/notes-global-structural-inequality-land-and-neoliberal-politics-africa
  14. https://globenewswire.com/news-release/2018/10/15/1621600/0/en/Groundbreaking-data-project-to-support-smallholder-farmers-and-end-hunger.html
  15. https://ip.cals.cornell.edu/about/people/staff/
  16. https://events.cornell.edu/
  17. https://methods.cochrane.org/bias/resources/cochrane-risk-bias-tool
  18. http://ecofarmingdaily.com/tag/george-naylor/
  19. http://usfoodsovereigntyalliance.org/what-is-food-sovereignty/
  20. https://www.independentsciencenews.org/news/gates-foundation-grants-additional-6-4million-to-cornells-controversial-alliance-for-science/
  21. http://www.isaaa.org/inbrief/structure/default.asp
  22. https://theecologist.org/2016/jan/22/why-cornell-university-hosting-gmo-propaganda-campaign
  23. https://allianceforscience.cornell.edu/about/mission/
  24. http://allianceforscience.cornell.edu/fellows
  25. https://allianceforscience.cornell.edu/ag-biotech/urgency/
  26. https://usrtk.org/our-investigations/cornell-alliance-for-science-is-a-pr-campaign-for-the-agrichemical-industry/
  27. https://dyson.cornell.edu/faculty-research/faculty/plp39
  28. https://www.independentsciencenews.org/science-media/the-puppetmasters-of-academia-ny-times-left-out/
  29. https://www.nytimes.com/2015/09/06/us/food-industry-enlisted-academics-in-gmo-lobbying-war-emails-show.html?_r=0
  30. https://americansforprosperity.org/beth-anne-mumford/

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