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Centro de Estudios en Nutrición del Dr. T. Colin Campbell

La mejor manera de mantenerte saludable es conservando el sistema inmunológico fuerte. Come sano, duerme lo suficiente y reduce el estrés. ¿Pero qué pasa con el ejercicio?, ¿ayuda o entorpece la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones? Los estudios epidemiológicos indican que la actividad física moderada regular reduce la incidencia de muchas enfermedades transmisibles, como las infecciones virales y bacterianas [1][2][3][4][5][6]. En contraste con los beneficios para la salud a largo plazo ampliamente aceptados que se logran mediante la actividad física moderada regular, el efecto del ejercicio vigoroso sobre la función inmunológica sigue siendo objeto de debate.

¿Cuál es la diferencia entre el ejercicio moderado y el vigoroso?

La actividad moderada se siente un poco difícil:

  • Tu respiración se acelera, pero no te quedas sin aliento.
  • Desarrollas un ligero sudor después de unos 10 minutos de actividad.
  • Puedes mantener una conversación, pero no puedes cantar.

La actividad vigorosa se siente desafiante:

  • Tu respiración es profunda y rápida.
  • Desarrollas un sudor después de solo unos minutos de actividad.
  • No puedes decir más que unas pocas palabras sin hacer una pausa para respirar.

El comportamiento de casi todas las poblaciones de células inmunes en el torrente sanguíneo se altera de alguna manera durante y después del ejercicio [7][8]. Sin embargo, durante décadas, se ha aceptado ampliamente que estos cambios resultan en una disminución temporal de la competencia inmunológica en las horas que siguen al ejercicio vigoroso. Esta noción ganó credibilidad a finales de la década de los 1980, como resultado de estudios que mostraban que el correr una maratón aumentaba la incidencia de síntomas de infección respiratoria entre los corredores en los días y semanas posteriores a la carrera [7][8]. Pero esos estudios, posteriormente, resultaron depender demasiado de los autodiagnósticos de los corredores sobre sus síntomas. Además, es probable que la asistencia a cualquier evento de participación masiva —ya sea un maratón o de otro tipo— aumente el riesgo de adquirir nuevos patógenos infecciosos, que abundan debido a la reunión masiva de personas. De este modo, es importante tener en cuenta que otros factores subyacentes, que a menudo no se miden en el contexto de los estudios sobre ejercicio y enfermedades, probablemente desempeñan un papel más importante en el riesgo de infección que la participación en el ejercicio.

A menudo se pasa por alto que estudios más recientes indican que el ejercicio vigoroso puede, de hecho, reducir la incidencia de infecciones [9][10][11]. En experimentos realizados con pruebas de laboratorio en maratonistas después de las carreras, pocos demostraron tener infecciones respiratorias reales [12]. Un estudio de cohorte prospectivo de 1.509 hombres y mujeres suecos de entre 20 y 60 años de edad encontró que los niveles de actividad física más vigorosos estaban asociados con una menor incidencia de infecciones del tracto respiratorio superior [13].

En conjunto, la investigación sobre el ejercicio y nuestro sistema inmunológico nos dice que no hay (o hay pocas) pruebas fiables de que el ejercicio vigoroso aumente directamente la posibilidad de desarrollar cualquier tipo de infección viral. Entonces, ¿es seguro hacer ejercicio, a pesar de las preocupaciones sobre el coronavirus? Sí. El ejercicio reducirá el riesgo de infección, siempre y cuando tomes medidas para evitar la infección mientras haces ejercicio, como mantener al menos 1,8 m entre tú y los demás y practicar una buena higiene de manos. Cuando haces ejercicio, tus glóbulos blancos —las células sanguíneas que combaten las infecciones— viajan por tu cuerpo más rápido y hacen mejor su trabajo.

Además del ejercicio, tu primera línea de defensa contra las infecciones es adoptar un estilo de vida holístico y saludable.

Cada parte de tu cuerpo, incluyendo tu sistema inmunológico, funciona mejor cuando:

  • Consumes una alimentación basada en plantas sin procesar.
  • Haces ejercicio regularmente.
  • Mantienes un peso saludable.
  • No fumas ni vapeas.
  • Duermes adecuadamente.
  • Minimizas el estrés.
  • Tomas medidas para evitar las infecciones, como lavarte las manos con frecuencia.

¡Mantente sano!

Referencias

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