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Los resultados del estudio de ocho semanas sobre la alimentación basada en plantas sin procesar son un éxito

Los resultados del estudio de ocho semanas sobre la alimentación basada en plantas sin procesar son un éxito

El Dr. Thomas Campbell, director médico del Centro de Control de Peso y Estilo de Vida de la Universidad de Rochester en el Hospital Highland y su equipo, recientemente publicaron en la revista Nutrients (Nutrientes, en español) los resultados de su exitoso programa de modificación de estilo de vida con una nutrición basada en plantas sin procesar. A continuación, podrás leer un fragmento del artículo publicado Evaluation of an Eight-Week Whole-Food Plant-Based Lifestyle Modification Program (Evaluación de un programa de modificación del estilo de vida basado en plantas sin procesar de ocho semanas, en español). El artículo completo está abierto al público (en inglés) y lo puedes leer en PubMed.

Introducción

La mala calidad de la alimentación es la principal causa de muerte en los Estados Unidos, pues representó 529 299 muertes en 2016, la mayoría de estas (83,9 %) debido a enfermedades cardiovasculares[1]. Además de la muerte, un índice de masa corporal alto (definido como IMC > 22,5) y la alimentación son la segunda y tercera causas reales de discapacidad después del consumo de tabaco[1]. Entre 2015 y 2016, la prevalencia de obesidad entre adultos en los Estados Unidos fue del 39,8 %[2], la más alta registrada hasta la fecha. Un modelo de simulación publicado recientemente predijo que el 57,3 % de los niños de hoy serán obesos a los 35 años[3]. Si este modelo es cierto, la epidemia de obesidad, acompañada de sus graves consecuencias para la salud y los altos costos personales y sociales, estará con nosotros y empeorará en las próximas décadas.

La intervención que diseñamos (T.C., E.C.), implementamos (T.C., E.C) y evaluamos (E.C., M.F.) es un enfoque de grupo conductual intensivo que utiliza una alimentación basada en plantas sin procesar. La dosis (número de sesiones) y el enfoque (conductual) de la intervención fueron influenciados por las intervenciones conductuales para la obesidad revisadas por el Equipo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos[4]. El término “alimentación basada en plantas” puede representar un espectro relativamente amplio de patrones alimenticios que comparten una característica común de estar compuestos, principalmente, de plantas o componentes de plantas. Las variaciones comunes de los patrones alimenticios que contienen más alimentos basados en plantas en comparación con el consumo estadounidense típico incluyen la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension [Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión]), la dieta mediterránea, las dietas vegetarianas y veganas y una estricta alimentación basada en plantas sin procesar que excluye completamente comidas de origen animal y la mayoría de las comidas procesadas. Varias de estas dietas tienen un respaldo científico sustancial que afirma que son saludables. La dieta mediterránea, por ejemplo, tiene un amplio apoyo tanto en la observación como en la investigación de intervención que detalla beneficios considerables, particularmente para las enfermedades cardiovasculares, pero también para otras enfermedades[6].

Elegimos un enfoque nutricional de una alimentación basada en plantas sin procesar (WFPB, por sus siglas en inglés) que excluía estrictamente las comidas de origen animal y minimizaba las procesadas, incluyendo todos los aceites comestibles, para la intervención. Esta iteración de una alimentación basada en plantas fue elegida con base en la evidencia del efecto beneficioso del tratamiento con una alimentación basada en plantas sin procesar baja en grasas en una variedad de enfermedades crónicas. Las intervenciones que consisten en una alimentación basada en plantas sin procesar, sola o acompañada de otros cambios en el estilo de vida, han demostrado la reversión angiográfica de las lesiones ateroscleróticas en la cardiopatía isquémica[6][7], la reducción de los niveles de antígeno prostático específico y una menor progresión al tratamiento en hombres con cáncer de próstata de bajo grado que eligen “espera vigilante”[8], mejor control glucémico en la diabetes mellitus tipo 2[9] y reducciones en los síntomas y marcadores inflamatorios en la artritis reumatoide10][11].

La duración de estas intervenciones varió de cuatro semanas[11] a uno o más años (12 meses[6][8], 13 meses[10], 72 meses[9], cinco años[7]). Todos menos uno[10], incluyeron un componente de educación grupal. La pérdida de peso promedio en estas intervenciones varió de 3 a 5,76 kg. Se midieron las mejoras en los niveles de colesterol total y colesterol LDL en cada intervención en la que se evaluó el colesterol[6][7][8][9].

Nuestro objetivo para el diseño e implementación de esta intervención fue establecer una intervención conductual supervisada médicamente que les ayudaría a los participantes en la pérdida de peso y la reducción de los factores de riesgo cardíaco al proporcionarles el conocimiento y las habilidades, el apoyo clínico y grupal necesarios para la adopción de una alimentación basada en plantas sin procesar.

Nuestro objetivo para el diseño e implementación de esta intervención fue establecer una intervención conductual supervisada médicamente que les ayudaría a los participantes en la pérdida de peso y la reducción de los factores de riesgo cardíaco al proporcionarles el conocimiento y las habilidades, el apoyo clínico y grupal necesarios para la adopción de una alimentación basada en plantas sin procesar. En este artículo, revisamos los resultados de esta intervención en forma de una evaluación del programa.

Conclusiones

Nuestros hallazgos sugieren que un programa grupal en un entorno de atención primaria, que utiliza una alimentación basada en plantas sin procesar ad libitum, sin conteo de calorías o control de porciones, ejercicio obligatorio o manejo del estrés, dio como resultado beneficios a corto plazo, incluyendo la pérdida de peso y la reducción de presión arterial y colesterol en sangre en participantes altamente motivados, comprendiendo también a aquellos que ya eran vegetarianos o veganos.

Para leer el resto de este artículo publicado (en inglés), visita: https://www.mdpi.com/2072-6643/11/9/2068/htm

Referencias

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  2. Hales, C.M.; Carroll, M.D.; Fryar, C.D.; Ogden, C.L. Prevalence of Obesity Among Adults and Youth: United States, 2015–2016. NCHS Data Brief 2017, 288, 1–8. [Google Scholar]
  3. Ward, Z.J.; Long, M.W.; Resch, S.C.; Giles, C.M.; Cradock, A.L.; Gortmaker, S.L. Simulation of Growth Trajectories of Childhood Obesity into Adulthood. N. Engl. J. Med. 2017, 377, 2145–2153. [Google Scholar] [CrossRef] [PubMed]
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  8. Ornish, D.; Weidner, G.; Fair, W.R.; Marlin, R.; Pettengill, E.B.; Raisin, C.J.; Dunn-Emke, S.; Crutchfield, L.; Jacobs, F.N.; Barnard, R.J.; et al. Intensive lifestyle changes may affect the progression of prostate cancer. J. Urol. 2005, 174, 1065–1069. [Google Scholar] [CrossRef]
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  11. McDougall, J.; Bruce, B.; Spiller, G.; Westerdahl, J.; McDougall, M. Effects of a very low-fat, vegan diet in subjects with rheumatoid arthritis. J. Alt. Compl. Med. 2002, 8, 71–75. [Google Scholar] [CrossRef] [PubMed]

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