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Cómo tratar los síntomas del reflujo silencioso: Acidez estomacal, tos persistente y ronquera

Cómo tratar los síntomas del reflujo silencioso: Acidez estomacal, tos persistente y ronquera

¿Alguna vez has tenido ronquera recurrente? ¿Una tos persistente que no desaparece? ¿La sensación de un nudo en la garganta o incluso un dolor en la garganta que dura mucho tiempo? ¿Creerías todos estos son síntomas relacionados con el reflujo que afectan la garganta?

Muchos estadounidenses están en una especie de terapia para el reflujo gastroesofágico. La mayoría de las personas están familiarizadas con los síntomas comunes, asociados con la variedad de síntomas comunes de reflujo gastroesofágico: eructos, acidez estomacal, regurgitación. Sin embargo, como otorrinolaringólogo (especialista en oídos, nariz y garganta), veo un gran número de pacientes que, en primer lugar, no saben que tienen reflujo gastroesofágico. Se ha estimado que aproximadamente el 10 % de los pacientes que se presentan a cita con un otorrinolaringólogo tienen una afección del tracto aerodigestivo superior, relacionada con el reflujo gastroesofágico. Preguntarás ¿cómo puede ser posible? Te explicaré.

Los médicos se refieren a esta forma de reflujo como reflujo silencioso o reflujo laringofaríngeo. La laringe, o el órgano que a menudo se conoce como la “caja de voz” es en realidad una parte complicada de nuestro cuerpo donde los tractos respiratorio y digestivo divergen. Situada en la parte inferior de nuestras gargantas, la parte frontal de la laringe está diseñada para producir el habla y regular la respiración al coordinar la apertura y el cierre de nuestras cuerdas vocales. El tejido, altamente sensibilizado, que coordina la respiración también actúa como una puerta a nuestra tráquea. Detrás de nuestras cuerdas vocales está la entrada a nuestro esófago. Debido a esta estrecha aproximación de las vías respiratorias y los tractos digestivos, se enseña a no “hablar mientras masticas” para prevenir la aspiración. Afortunadamente, la laringe ya está altamente preparada para prevenir eventos de aspiración (donde los alimentos o líquidos bajan accidentalmente por las vías respiratorias). Un órgano muy sensibilizado se prepara para coordinar las tareas vitales para preservar la vida. La interrupción o inflamación de estos sistemas de órganos crea caos e interrumpe este sistema de órganos finamente afinado.

Ahora, regresemos nuestra atención al sistema digestivo. Para poder digerir alimentos en el estómago, los ácidos se producen en masa. Esto, a su vez, activa una enzima llamada pepsina (que también se produce en el estómago), que se utiliza para descomponer las proteínas. Las grasas en nuestros alimentos se emulsionan con sales biliares (producidas en la vesícula biliar pero que encuentran su camino de regreso al estómago) para ayudar con la absorción de grasa a través del sistema linfático. Todos estos compuestos químicos que producimos tienen efectos irritantes en nuestros propios tejidos y son tolerados solo de forma ideal en el estómago y los intestinos. Cuando alguien sufre de reflujo gastroesofágico activo, los contenidos del estómago, que incluyen ácido, pepsina y bilis, regurgitan hacia arriba y se derraman sobre la laringe. Esto puede ocurrir ante la ausencia de dolencias más comunes, incluyendo la acidez estomacal, etc.

Para hacer las cosas más complicadas, se cree que la base misma de los cambios de reflujo gastroesofágico en los tejidos del esófago (y por extensión, en la laringe) está mediada a través de una reacción inflamatoria[2]. 12 voluntarios eligieron someterse a biopsia de esófago en el Hospital de Veteranos en Dallas después de interrumpir voluntariamente sus medicamentos para el reflujo, sin ningún otro cambio. Naturalmente, los problemas de reflujo recurrieron, ¡pero los hallazgos fueron sorprendentes! En lugar de una simple lesión cáustica en el tejido superficial del esófago, o una lesión química, este estudio reveló que las erosiones superficiales que posteriormente se forman están precedidas por cambios microscópicos inflamatorios a nivel celular en la membrana basal (o parte de la célula más alejada de la superficie luminal)[1]. El proceso de digestión desregulado puede, de hecho, ser mucho más complicado de lo que parece. Lo que conduce a la razón por la cual comenzar un medicamento para el reflujo gastroesofágico para tratar el reflujo laringofaríngeo conduce a un alivio lento de los síntomas. Los medicamentos inhibidores de la bomba de protones son la medicina más potente para la inhibición de los ácidos en el estómago, y por lo tanto, se prescriben comúnmente para el reflujo gastroesofágico. El uso a largo plazo se asocia con una pérdida de densidad ósea y daño renal[3],[4]. Por lo tanto, se vuelve esencial ofrecerles a los pacientes una alternativa a la terapia convencional para controlar la tos crónica, el dolor en la garganta, una sensación de nudo en la garganta y la ronquera debido al reflujo gastroesofágico crónico.

Durante los últimos tres años he utilizado la estrategia de alimentación basada en plantas sin procesar para el tratamiento del reflujo laringofaríngeo. Lo sorprendente es la rápida efectividad de dicho plan de tratamiento. Los pacientes solían tardar meses en recuperarse de los síntomas mientras tomaban los medicamentos. Ahora implementan un cambio en su alimentación para reflejar la eliminación de proteínas y grasas de origen animal y reemplazarlas con alimentos ricos en fibra y nutrientes. Esto ha resultado en la resolución rápida de muchos síntomas, que a veces han estado presentes por años, y comprometen seriamente la calidad de vida. El pensamiento reduccionista ha atrapado el paradigma actual de tratamiento para tratar el reflujo gastroesofágico a la reducción de ácido. En cambio, una estrategia con alimentación basada en plantas sin procesar para el manejo de un problema digestivo, que probablemente depende de muchos factores y es complicado, puede curar los “síntomas difíciles de controlar”, que son, de otra manera, resistentes al tratamiento a través de medicamentos. Y en el procedimiento de aliviar un padecimiento común, el proceso de consumir nutrientes de alimentos basados en plantas sin procesar pueden revertir o prevenir otros asesinos silenciosos como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer[5][6][7][8]. ¿Qué tienes por perder? Presta atención a esa tos molesta, dolor de garganta, voz ronca o nudo en la garganta. ¡Puede ser la oportunidad para manejar síntomas llamativos y obvios que luego podrían salvarte la vida!

Gráfico 1. Laringe afectada por el reflujo gastroesofágico

Gráfico 2. Laringe después del tratamiento para el reflujo

Gráfico 3. Laringe afectada por reflujo gastroesofágico severo

Gráfico 4. Curación drástica de laringe luego de un plan de nutrición con alimentos basados en plantas sin procesar, implementado en el mismo paciente, sin medicamentos.

Referencias

  1. D.B. Chapman, C.J. Rees, D. Lippert. Adverse Effects of Long-Term Proton Pump Inhibitor Use: A Review for the Otolaryngologist. Journal of Voice. 2011; 25(2):236-40.
  2. K.B. Dunbar, A. T. Agoston, R.D. Odze, et al. Association of Acute Gastroesophageal Reflux Disease with Esophageal Histologic Changes. JAMA. 2016; 315(19): 2104-2112.
  3. T. Ali, D.N. Roberts, W.M. Tierney. Long-term Safety Concerns with Proton Pump Inhibitors. The American Journal of Medicine. 2009; 122(10): 896-903.
  4. B. Lazarus, Y. Chen, F.P. Wilson, et al. Proton Pump Inhibitor Use and the Risk of Chronic Kidney Disease. JAMA Internal Medicine. 2016; 176(2): 238-246.
  5. C.B. Esselstyn Jr. Updating a 12-year Experience with Arrest and Reversal Therapy for Coronary Heart Disease. (An Overdue Requiem for Palliative Cardiology). American Journal of Cardiology. 1999; 84(3):339-41, A8.
  6. T.C. Campbell, B. Parpia, J. Chen. American Journal of Cardiology. 1998; 82:18T-21T.
  7. D. Ornish, J. Lin, J.M. Chan, et al. Effect of Comprehensive Lifestyle Changes on Telomerase Activity and Telomere Length in Men with Biopsy-Proven Low-Risk Prostate Cancer: 5-year Follow-Up of a Descriptive Pilot Study. Lancet Oncology. 2013; 14(11):1112-20.
  8. D. Ornish, S.E. Brown, L.W. Scherwitz. Can Lifestyle Changes Reverse Coronary Heart Disease? The Lifestyle Heart Trial. Lancet. 1990; 336(8708):129-33.

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