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Controlando el Cáncer

Me senté aterrorizada cuando mi neurocirujano me diagnosticó el mismo tumor que mató a mi papá:

Un glioblastoma del lóbulo frontal derecho. Aunque no había síntomas que discutir, me dijo “Esto debe salir, de inmediato”. Mi respuesta inmediata fue: “¿Qué quiere decir? ¡Acabo de tener dos cirugías de columna y no puedo pasar por algo así ahora!”.

Siempre mantuve un estilo de vida saludable, a diferencia de mis padres, así que realmente creí que el cáncer y sus tratamientos occidentales tradicionales (radiación, quimioterapia y cirugía) no serían las fuerzas que terminarían con mi vida. Mis padres murieron de cáncer y quimioterapias. Observe a mi madre vivir con cáncer de ovario, pero fue la quimioterapia lo que apagó su sistema inmune. Sus riñones fallidos fueron los que la mandaron a su última hospitalización. Entonces siguió el régimen de morfina que la condujo a su hibernación más profunda. Yo miraba y escuchaba cómo los doctores se comportaban de la manera típica: “Ella no tiene más opciones”. Me acuerdo del miedo de mi mamá; ella no estaba lista para morir y yo no estaba lista para dejarla ir. Ella murió un año después de que mi padre muriera de su tumor cerebral.

Entonces cuando me senté al frente de mi propio neurocirujano, su respuesta médica (muy occidental) fue similar: “Esto debe salir”. Inmediatamente dije: “No”, mientras empezaba a sollozar. Mi cirujano se levantó y corrió las cortinas para que pudiera llorar en privacidad. Finalmente me levanté y me fui a casa. Trabajar como profesora en un barrio pudiente de la ciudad de Nueva York me permitió conectarme con toda cantidad de recursos, así que inmediatamente llamé a un padre de nuestra comunidad, quien era cirujano en el Memorial Sloan Kettering. Él fue muy amable y me dio una cita para el siguiente día.

La respuesta de Sloan a mi tumor cerebral fue que era algo a lo que: “Deberíamos mantenerle en observación” y no recurrir a cirugía. Yo estaba agradecida. Recuerdo haber leído el libro de T. Colin Campbell, El Estudio de China, unos años atrás y darme cuenta de que, si el paciente reduce su consumo de proteína animal, la mayoría de los tumores se reducirán y el cuerpo se curará a sí mismo[1].

Era y soy una educadora en Salud y una consultora nutricional y leí el libro de nuevo. Poco después de enterarme, me matriculé en el programa certificado de eCornell, “Certificado de Nutrición Basada en Plantas”, el cual fortaleció mi decisión de eliminar la proteína animal de mi alimentación.

Después del diagnóstico inicial y de hacer el “Certificado de Nutrición Basada en Plantas”, decidí desarrollar mi propio experimento en el cual comencé a consumir una alimentación basada en plantas, eliminando la mayoría, si no, todos los productos de origen animal. Un año después de que hice el cambio a una dieta basada en plantas, recibí las noticias que mi tumor se estaba encogiendo. Aunque lento, este perdió su habilidad de crecer y eso se debía a la nutrición que mi cuerpo estaba recibiendo, de todos los alimentos basados en plantas que yo había estado consumiendo y a quitarle al tumor su factor principal de crecimiento: ¡la proteína de origen animal! También debo mencionar cómo otras cosas en mi vida comenzaron a cambiar: mi habilidad de concentración mejoró, mi ánimo se estabilizó, mi piel se limpió y tenía mucha más energía. Me sentía mucho mejor en todas las áreas de mi vida.

Recientemente conocí y me enamoré de alguien que ama comer proteína animal. Ambos AMAMOS la comida y debo admitir que, desde que hemos estado juntos, comencé a aumentar mi ingesta de productos de origen animal, sabiendo con certeza que mi próxima resonancia magnética mostraría ya un incremento en el tamaño del tumor, o por lo menos no más reducción en su tamaño, y estuve en lo correcto. Mi última resonancia ilustró que el tumor seguía del mismo tamaño. Aunque estaba agradecida de que no hubiera crecido, sabía que el resultado no mostraría ninguna reducción debido a mi ingesta aumentada de proteína de origen animal. ¡Por supuesto, desde entonces, no he consumido casi nada de productos de origen animal y no puedo esperar a escuchar que mi tumor otra vez esté disminuyendo!

Referencias

  1. Campbell and Campbell, The China Study, 2005,pg 69.

This is a self-reported testimonial regarding the author’s experience with a plant-based diet. It should not be interpreted as personal medical advice. Please consult with your physician for questions or concerns regarding personal health or illness.

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