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El mito de alcalinizar tu cuerpo

El mito de alcalinizar tu cuerpo

Hay muchos mitos sobre la nutrición y la salud que rondan en internet y aparecen regularmente en libros populares y en medios de comunicación. Uno de los más generalizados, incluso en el mundo de la nutrición basada en plantas, es la idea de que debemos esforzarnos por “alcalinizar nuestros cuerpos” para lograr una salud óptima. El exceso de acidez, como así nos dicen, es la causa raíz de cada enfermedad que se te ocurra, desde el acné hasta el cáncer. Para combatirlo, debemos microgestionar nuestra ingesta de alimentos alcalinos y formadores de ácido, e incluso tomar sustancias alcalinizantes como el bicarbonato de sodio, para hacer que nuestros cuerpos sean más alcalinos.

Para aquellos que han olvidado la química de la escuela secundaria, la acidez y la alcalinidad se miden utilizando la escala de pH, que va de 0 a 14. 0 es altamente ácido; 7 es neutro y 14 es altamente alcalino, también llamado “básico”. La escala de pH también es logarítmica, lo que significa, por ejemplo, que un pH de 3 es 10 veces más ácido que un pH de 4, y un pH de 8 es diez veces más alcalino / básico que un pH de 7.

El mito de que necesitamos “alcalinizar” nuestros cuerpos se basa en un malentendido fundamental de la fisiología humana. La pregunta que siempre hago a los clientes que se han dejado llevar por este mito es: “¿Cúal compartimiento del cuerpo crees que deberías alcalinizar?”.

Seguramente no tu estómago, que funciona correctamente a un pH ácido de cerca de 2, aumentando a 4 o 5 después de una comida. Si el estómago se vuelve menos ácido, absorbemos menos hierro de nuestros alimentos (Jacobs y Miles, 1969).

Tampoco tus intestinos. La acidez del intestino delgado y grueso (excepto la última parte del intestino delgado, que tiene un pH levemente alcalino de 7,4) se mantiene cuidadosamente mediante varias secreciones digestivas y también por microbios intestinales beneficiosos que producen ácido láctico, ácidos grasos de cadena corta y otras sustancias químicas acidificantes de los alimentos que comemos. Este ambiente ácido en realidad previene el crecimiento excesivo de organismos patógenos (que causan enfermedades) (Fallingborg, 1999).

La vagina también mantiene un pH ácido de alrededor de 4,5, gracias a un gran número de bacterias productoras de ácido láctico (Miller, Beasley, Dunn y Archie, 2016).

Este es solo un ejemplo de la importancia de mantener un pH ácido en estos compartimentos del cuerpo: Candida albicans, el hongo que causa la candidiasis cambia a una forma más virulenta y peligrosa en un ambiente neutro a alcalino (Vylkova, et al., 2011). ¡Esperemos que, para este momento, te hayas dado cuenta de que “alcalinizar tu cuerpo” no es necesariamente una buena idea!

Hay reacciones químicas esenciales que sustentan la vida y ocurren en nuestra sangre continuamente, y solo pueden ocurrir en un rango estrecho de niveles de pH.

La mayoría de las personas que vienen a mí con un diagnóstico de cáncer han leído o escuchado que “el cáncer no puede prosperar en un ambiente alcalino”. Pero las leucemias y los linfomas prosperan en el ambiente alcalino de la sangre y la linfa, que tienen un pH de cerca de 7,4. De hecho, hay reacciones químicas esenciales que sustentan la vida y ocurren en nuestra sangre continuamente, y solo pueden ocurrir en un rango estrecho de niveles de pH. Mantener el nivel de pH correcto es tan importante para nuestra supervivencia que, si cae por debajo de 7,35 o se eleva por encima de 7,45, el cuerpo despliega numerosos mecanismos de defensa (que involucran a proteínas de la sangre, fosfato, bicarbonato y los pulmones y riñones) para restablecer el equilibrio.

Cualquier cosa que sobrecargue esos mecanismos de defensa y haga que la sangre sea demasiado ácida (por debajo de 7) o demasiado alcalina (por encima de 7,7), resultaría rápidamente en la muerte.

La moraleja es que cada compartimiento del cuerpo tiene un rango de pH que es necesario para su función adecuada y que se mantiene cuidadosamente mediante una gama de mecanismos poderosos. Simplemente no puedes “alcalinizar tu cuerpo”, ni deberías esforzarte por hacerlo.

Sin embargo, puedes hacer que sea más fácil para tu cuerpo mantener sus diferentes rangos de pH óptimo al escoger opciones saludables de alimentos y estilo de vida. Por ejemplo, al consumir una alimentación basada en plantas sin procesar, rica en fibra y almidón resistente de verduras, frutas, legumbres y cereales de grano entero, le proporcionarás a tu microbioma intestinal los carbohidratos necesarios para producir ácidos grasos de cadena corta, que ayudan a mantener un pH óptimo en el colon.

Para ayudar a mantener el pH óptimo del torrente sanguíneo, puedes elegir una alimentación rica en alimentos alcalinos, como las verduras y las frutas, y limitar o eliminar los alimentos altamente formadores de ácido, como el queso, la carne, el pollo y el pescado.

Para ayudar a mantener un pH óptimo en la vagina (y, por lo tanto, prevenir la candidiasis), puedes evitar el uso de píldoras anticonceptivas orales y ciertos tipos de DIU (Kandil, Hassanein, El-tagi, & El-shirbini, 1983).

Y para ayudar a mantener el pH óptimo del torrente sanguíneo, puedes elegir una alimentación rica en alimentos alcalinos, como los vegetales (especialmente los de hojas verde) y las frutas, y limitar o eliminar los alimentos altamente formadores de ácido como el queso, la carne, el pollo y el pescado. Solo no imagines que estás “alcalinizando tu sangre”, al hacer esto. Simplemente estás quitando la carga de todos esos mecanismos de defensa que tendrían que trabajar más para mantener un pH óptimo si tu alimentación fuera alta en alimentos formadores de ácido. Y esto tiene considerables beneficios para la salud, incluyendo un riesgo reducido de enfermedad renal (Mirmiran, Yuzbashian y Bahadoran, 2016).

Así que adelante, llena tu plato o tazón con frutas y verduras que promuevan la salud —son beneficiosas para casi todos los elementos de la salud física y mental—, pero por el amor de Dios, no caigas en la noción de que estás “alcalinizando tu cuerpo”. Tu cuerpo mantendrá todos sus sistemas a niveles óptimos de pH automáticamente, sin intervención consciente.

Referencias

  1. Fallingborg, J. (1999). Intraluminal pH of the human gastrointestinal tract. Danish Medical Bulletin, 46(3), 183-196.
  2. Jacobs, A., & Miles, P. (1969). Role of gastric acid in iron absorption. Gut, 10, 226-229.
  3. Kandil, O., Hassanein, M., E.-t. A., & El-shirbini, M. (1983). Vaginal pH effects caused by OCs and various copper and inert IUDs. Contraceptive Delivery Systems, 3(187-193), 4.
  4. Miller, E., Beasley, D., Dunn, R., & Archie, E. (2016). Lactobacilli dominance and vaginal pH: Why is the human vaginal microbiome unique? Frontiers in Microbiology, 7, 1936.
  5. Mirmiran, P., Yuzbashian, E., & Bahadoran, Z. A. (2016). Dietary acid-base load and risk of chronic kidney disease in adults: Tehran Lipid and Glucose Study. Iranian Journal of Kidney Diseases, 3(119-125), 10.
  6. Vylkova, S., Carman, A., Danhof, H., Collette, J., Zhou, H., & Lorenz, M. (2011). The fungal pathogen Candida albicans autoinduces hyphal morphogenesis by raising extracellular pH. mBio, 3(e00055-11), 2.

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