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Comer bien: ocho principios de alimentación y salud

Comer bien: ocho principios de alimentación y salud

 

El siguiente es un fragmento abreviado de El Estudio de China (BenBella Books) por T. Colin Campbell, PhD, y Thomas M. Campbell, MD.

 

Los beneficios de un estilo de vida saludable son enormes. Queremos que sepas que puedes:

• Vivir más • Disminuir enormemente la necesidad de medicamentos
• Verte y sentirte más joven • Mantener tus huesos fuertes
• Tener más energía • Evitar la impotencia
• Perder peso • Evitar accidentes cerebrovasculares
• Disminuir tu colesterol en la sangre • Prevenir los cálculos renales
• Prevenir e incluso revertir la enfermedad cardíaca • Evitar que tu bebé contraiga diabetes tipo 1
• Disminuir tu riesgo de contraer cáncer de próstata, seno y otros cánceres • Aliviar el estreñimiento
• Preservar tu vista en los años venideros • Disminuir tu presión sanguínea
• Prevenir y tratar la diabetes • Evitar la enfermedad de Alzheimer
• Evitar la cirugía en muchos casos • Vencer la artritis

Estos son solo algunos de los beneficios, y todos ellos pueden ser tuyos. ¿El precio? Simplemente cambia tu alimentación. Nunca ha sido tan fácil o relativamente sin tanto esfuerzo lograr beneficios tan profundos. Queremos resumir las lecciones que hemos aprendido sobre alimentación, salud y enfermedad a lo largo del camino en los siguientes ocho principios. Estos principios deberían informar la forma en la que hacemos ciencia, la forma en que tratamos a los enfermos, la forma en que nos alimentamos a nosotros mismos, la forma en que pensamos acerca de la salud y la forma en que percibimos el mundo.

PRINCIPIO # 1

La nutrición representa las actividades combinadas de innumerables sustancias alimenticias. El todo es mayor que la suma de sus partes.

El mensaje principal que trato de transmitir es el siguiente: las sustancias químicas que obtenemos de los alimentos que comemos están involucrados en una serie de reacciones que funcionan en conjunto para producir una buena salud. Estas sustancias químicas están orquestadas cuidadosamente por controles complejos dentro de nuestras células y a través de nuestros cuerpos, y estos controles deciden qué nutrientes van a dónde, qué cantidad de cada nutriente se necesita y cuándo sucede cada reacción.

Nuestros cuerpos han evolucionado con esta red de reacciones, infinitamente compleja, para obtener el máximo beneficio de los alimentos sin procesar, tal como aparecen en la naturaleza. Los equivocados pueden proclamar las virtudes de un nutriente o sustancia química específica, pero esta forma de pensar es demasiado simplista. Nuestros cuerpos han aprendido a cómo beneficiarse de las sustancias químicas en los alimentos así como están empaquetados colectivamente, descartando algunos y usando otros como consideren conveniente. No puedo dejar de insistir en esto, ya que es la base para comprender lo que significa una buena nutrición.

PRINCIPIO # 2

Los suplementos vitamínicos no son una panacea para una buena salud.

Debido a que la nutrición opera como un sistema bioquímico infinitamente complejo, que involucra miles de sustancias químicas y miles de efectos sobre tu salud, tiene poco o ningún sentido que los nutrientes aislados tomados como suplementos puedan sustituir a los alimentos sin procesar. Los suplementos no llevarán a una salud duradera y pueden causar efectos secundarios imprevistos. Además, para aquellos que dependen de suplementos, el cambio de alimentación, beneficioso y sostenido, se pospone. Los peligros de una dieta occidental no se pueden superar consumiendo pastillas de nutrientes.

No es que estos nutrientes no sean importantes. Lo son, pero solo cuando se consumen como alimentos, no como suplementos. Aislar los nutrientes y tratar de obtener beneficios iguales a los de los alimentos sin procesar revela una ignorancia sobre cómo funciona la nutrición en el cuerpo. A medida que pasa el tiempo, estoy seguro de que continuaremos “descubriendo” que depender del uso de suplementos de nutrientes aislados para mantener la salud, mientras se consume la dieta occidental habitual, no solamente es una pérdida de dinero, sino también es potencialmente peligroso.

PRINCIPIO # 3

Prácticamente no hay nutrientes en las comidas de origen animal que las plantas no proporcionen mejor.

Comer animales es una experiencia nutricional notablemente diferente que comer plantas. Los alimentos vegetales tienen muchos más antioxidantes, fibra y minerales que las comidas de origen animal. De hecho, las comidas de origen animal están casi completamente desprovistas de varios de estos nutrientes, además, tienen mucho más colesterol y grasa. Las comidas de origen animal tienen un poco más de proteína que los alimentos vegetales, junto con más vitamina B12 y vitamina D, aunque la vitamina D se agrega, en gran medida, a la leche.

Por definición, para que una sustancia química en los alimentos sea un nutriente esencial, debe cumplir dos requisitos:

  • La sustancia química es necesaria para un funcionamiento humano saludable.
  • La sustancia química debe ser algo que nuestros cuerpos no puedan hacer por sí mismos y, por lo tanto, debe obtenerse de una fuente externa.

Un ejemplo de una sustancia química que no es esencial es el colesterol, un componente de las comidas de origen animal que no existe en los alimentos basados en plantas. Mientras que el colesterol es esencial para la salud, nuestros cuerpos pueden hacer todo el que necesitemos; así que no requerimos consumir ninguno en la comida. Por lo tanto, no es un nutriente esencial. Hay cuatro nutrientes que las comidas de origen animal tienen que los alimentos basados en plantas, en su mayoría, no tienen: colesterol y vitaminas A, D y B12. Tres de estos son nutrientes no esenciales. El colesterol es creado por nuestros cuerpos de forma natural. La vitamina A puede ser producida de forma sencilla por nuestro cuerpo a partir de betacaroteno, y la vitamina D puede ser producida fácilmente por nuestros cuerpos solo al exponer nuestra piel a unos quince minutos al sol cada dos días. Se estima que tenemos un depósito de tres años de vitamina B12 en nuestros cuerpos. Si no consumes ningún producto de origen animal, especialmente si estás embarazada o lactando, debes tomar un pequeño suplemento de B12 con regularidad y considerar hacerte la prueba de los niveles de B12.

PRINCIPIO # 4

Los genes no determinan la enfermedad por sí mismos. Los genes funcionan solo al activarse o expresarse, y la nutrición juega un papel crítico en determinar qué genes, buenos y malos, se expresan.

Podemos decir, con seguridad, que el origen de cada enfermedad es genético. Nuestros genes son el código de todo en nuestros cuerpos, bueno y malo. Sin genes, no habría cáncer. Sin genes, no habría obesidad, diabetes ni enfermedades cardíacas. Y, sin genes, no habría vida.

Esto podría explicar por qué estamos gastando cientos de millones de dólares tratando de descubrir qué gen causa qué enfermedad y cómo podemos silenciar los genes peligrosos. Esto explica también por qué a algunas mujeres jóvenes, perfectamente sanas, les han extirpado los senos solo porque se descubrió que portan genes que están relacionados con el cáncer de seno.

Los genes inactivos no tienen ningún efecto sobre nuestra salud. Esto es obvio para la mayoría de los científicos y para muchos no conocedores, pero el significado de esta idea rara vez es comprendido. ¿Qué sucede para que algunos genes permanezcan inactivos y otros se expresen? La respuesta: el ambiente, especialmente la alimentación. En nuestro cuerpo, la nutrición es el factor ambiental que determina la actividad de los genes.

PRINCIPIO # 5

La nutrición puede controlar sustancialmente los efectos adversos de los productos químicos nocivos.

Las historias de productos químicos que causan cáncer aparecen en la prensa con regularidad. Acrilamida, edulcorantes artificiales, nitrosaminas, nitritos, Alar, aminas heterocíclicas y la aflatoxina han sido relacionados con el cáncer en estudios experimentales.

Existe una percepción generalizada de que el cáncer es causado por productos químicos tóxicos que ingresan a nuestros cuerpos de una manera siniestra. Por ejemplo, las personas suelen citar problemas de salud para justificar su oposición a la inyección de antibióticos y hormonas a los animales de granja. La suposición es que la carne sería segura para consumo si no tuviera esos productos químicos no naturales en ella. El peligro real de la carne, sin embargo, es el desequilibrio de nutrientes, independientemente de la presencia o ausencia de esos productos químicos desagradables. Mucho antes de que los productos químicos modernos se implantaran en nuestras comidas, las personas, aun así, comenzaban a experimentar más cáncer y más enfermedad cardíaca cuando comenzaban a comer más comidas de origen animal.

Es útil pensar en este principio de otra manera: una enfermedad crónica como el cáncer tarda años en desarrollarse. Esos productos químicos que inician el cáncer a menudo son los que encabezan los titulares. Sin embargo, lo que no aparece en los titulares es el hecho de que el proceso de la enfermedad continúa mucho después de la iniciación, y puede acelerarse o inhibirse durante su etapa de promoción mediante la nutrición. En otras palabras, la nutrición determina principalmente si la enfermedad alguna vez hará daño.

PRINCIPIO # 6

La misma nutrición que previene la enfermedad en sus etapas iniciales (antes del diagnóstico) también puede detener o revertir la enfermedad en sus etapas posteriores (después del diagnóstico).

Vale la pena repetir que las enfermedades crónicas tardan varios años en desarrollarse. Por ejemplo, existe una opinión general de que el cáncer de seno puede iniciarse en la adolescencia, ¡y no volverse detectable hasta después de la menopausia! Para muchas personas esto se traduce en la noción fatalista de que poco se puede hacer más adelante en la vida.

El cáncer que ya se inició y crece en animales de laboratorio se puede desacelerar, detener o incluso revertir con una buena nutrición. Afortunadamente para nosotros, la misma buena nutrición maximiza la salud en cada etapa de una enfermedad. En humanos, hemos visto hallazgos de investigaciones que demuestran que una alimentación basada en plantas sin procesar revierte la enfermedad cardíaca avanzada, ayuda a las personas obesas a perder peso y ayuda a los diabéticos a suspender sus medicamentos y regresar a una vida más normal, la de antes de tener diabetes.

Algunas enfermedades, por supuesto, parecen ser irreversibles. Las enfermedades autoinmunes son, quizás, más aterradoras porque una vez que el cuerpo se va en contra de sí mismo, puede volverse imparable. Y, sin embargo, sorprendentemente, incluso algunas de estas enfermedades pueden reducirse o atenuarse con la alimentación.

Creo que una onza de prevención equivale a una libra de curación, y cuanto más temprano en la vida se consuman buenos alimentos, mejor será la salud. Pero para aquellos que ya enfrentan la carga de la enfermedad, no debemos olvidar que la nutrición aún puede desempeñar un papel vital.

PRINCIPIO # 7

La nutrición que es verdaderamente beneficiosa para una enfermedad crónica respaldará la salud en todos los ámbitos.

A medida que he llegado a comprender más sobre los procesos bioquímicos de varias enfermedades, también he llegado a ver cómo estas enfermedades tienen mucho en común. Debido a estas similitudes impresionantes, solo tiene sentido que la misma buena nutrición genere salud y prevenga las enfermedades en todos los ámbitos. Incluso si una alimentación basada en plantas sin procesar es más efectiva en el tratamiento de la enfermedad cardíaca que en el del cáncer cerebral, puedes estar seguro de que esta alimentación no promoverá una enfermedad mientras detiene a otra. Nunca será “mala” para ti. Esta buena alimentación solo puede ayudar, de forma generalizada. Así que me temo que no tengo una fórmula diferente y pegajosa para cada enfermedad. Solo tengo una prescripción alimenticia. Es una oportunidad para eliminar gran parte de la increíble confusión pública. En pocas palabras, puedes maximizar la salud para las enfermedades en general con una alimentación simple.

PRINCIPIO # 8

Una buena nutrición crea salud en todas las áreas de nuestra existencia. Todas las partes están interconectadas.

El proceso de comer es quizás el encuentro más íntimo que tenemos con nuestro mundo; es un proceso en el que lo que comemos se convierte en parte de nuestro cuerpo. Pero también son importantes otras experiencias, como la actividad física, la salud emocional y mental y el bienestar de nuestro ambiente. Incorporar estas esferas diversas en nuestro concepto de salud es importante porque todas están interconectadas. De hecho, este es un concepto holístico.

Además, resulta que, si comemos de forma que promueva la mejor salud para nosotros, promovemos la mejor salud para el planeta. Al comer una alimentación basada en plantas sin procesar usamos menos agua, menos tierra, menos recursos y producimos menos contaminación y menos sufrimiento para nuestros animales de granja. Nuestras elecciones sobre los alimentos tienen un impacto increíble, no solo en nuestro metabolismo, sino también en la iniciación, promoción e incluso reversión de la enfermedad, en nuestra energía; en nuestra actividad física, en nuestro bienestar emocional y mental y en el medio ambiente de nuestro mundo. Todas estas esferas, aparentemente separadas, están íntimamente interconectadas.

De todos modos, ¿a quién le importa?

La aplicabilidad de estos principios no debe subestimarse. Lo más importante es que pueden ayudar a reducir la confusión pública con respecto a la alimentación y la salud. Los beneficios de comprender estos principios son amplios y profundos para las personas, las sociedades, nuestros compañeros animales y nuestro planeta.

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