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Nutricionista olímpico y de la NFL: cómo la comida afecta el rendimiento atlético

Nutricionista olímpico y de la NFL: cómo la comida afecta el rendimiento atlético

Este artículo es un fragmento de una entrevista del Centro de Estudios en Nutrición de T. Colin Campbell y Dan Benardot, PhD (doctor en Filosofía), RD (dietista registrado), LD (dietista licenciado), FACSM (miembro del American College of Sports Medicine —Universidad Estadounidense de Medicina Deportiva, en español—), Profesor Emérito de Nutrición, y de Kinesiología y Salud en la Universidad Estatal de Georgia.

Si nos fijamos en los entornos que los equipos profesionales tienen ahora para la comida, nos damos cuenta de que la nutrición no es una broma. Es decir, si deseas que los atletas reduzcan el riesgo de lesiones, mejoren la musculatura, disminuyan los niveles de grasa corporal para que su relación de fuerza-peso sea mejor y tengan la suficiente energía para que puedan jugar bien durante toda la competencia. Entonces, si eres jugador de baloncesto, puedes saltar tan alto y con tanta frecuencia durante el cuarto período como lo hiciste en el primero. Todas esas cosas no suceden, a menos que hayas creado un entorno nutricional que lo permita.

Relación resistencia-peso

Muchos deportes tienen diferentes tradiciones. Solía ​​trabajar con gimnasia. Su tradición era: “No, obtendrán toda la energía que necesitan del aire que respiran”. Esta es la verdad. El Centro de Entrenamiento Olímpico me pidió que comenzara a trabajar con gimnastas porque tenían problemas y no estaban realmente ganando medallas a nivel olímpico. Preguntaron: “¿Puedes trabajar con ellos?”. Dije: “Bueno, no sé nada sobre gimnasia. ¿Están seguros de que quieren que lo haga?”. Ellos respondieron: “Solo ve y mira si puedes aportar algunas ideas”. Les dije: “Está bien”. Así que fui al Centro de Entrenamiento Olímpico y observé. Conocí a algunas personas allí y a algunos de los entrenadores, y observé algo. Practican durante cinco horas y media, sin agua, sin nada que comer, nada. Ese fue el paradigma en gimnasia.

Vi eso y hablé con la entrenadora principal, ella misma fue una atleta olímpica tres veces. Le dije: “Sabes, entrenadora, realmente necesitas darles algo de comida y bebida, más o menos cada dos o tres horas, o nunca van a mejorar”. Me miró como si me hubieran dejado caer de Marte. Me miró como: “Bueno, obviamente no sabes nada de gimnasia. Si les das algo de comer, van a engordar. Ellos tienen que ser livianos. Su relación fuerza / peso tiene que ser alta. Déjame en paz”. Entonces llamé al Centro de Entrenamiento Olímpico. Les dije: “Miren. Realmente ellos no están interesados ​​en escuchar mis recomendaciones, así que no puedo ayudarlos”. Dijeron: “Oh, no. Aguanta. Solo sigue presionando y verás”.

“Bueno. Podemos hacer este tema de los refrigerios”

Entonces me convertí en un pesado y seguí insistiendo, y finalmente dijeron: “Está bien. Vamos a hacerlo una vez. Vamos a darles algo de comer y beber en la mitad de la práctica”. Es una práctica de cinco horas y media, así que después de dos horas y media de práctica me permitieron darles algo a los gimnastas. Fui a la cafetería, que en ese momento estaba justo al otro lado de la calle del gimnasio. Hablé con la señora de la cafetería y le dije: “Tenemos que conseguir algunos refrigerios para los gimnastas”. Me miró y dijo: “¿Qué? ¿Van a dejar que los gimnastas coman?”. Le dije que sí, y ella se puso muy feliz. Inmediatamente comenzó a cortar fruta y estuvo entusiasta ante la idea. Los dos, exactamente a la hora prescrita, entramos a la mitad del piso donde hacen la rutina. Sostenía este gran tazón de fruta cortada y ella agarraba un par de jarras de jugo de fruta diluido. Salimos a la mitad del piso, y nunca olvidaré esta experiencia. La capitana del equipo era una futura medallista olímpica. Se acercó a mí y dijo: “¿Qué estás haciendo?”, le dije: “Les han dado permiso para comer y beber algo”. Miró a los entrenadores y a su alrededor. Todos los entrenadores estaban de pie con los brazos cruzados, pero asintieron diciendo: “Sí, pueden consumir algo”. Así que les ofrecí esta comida y estos gimnastas se hicieron a mi alrededor. Fue muy extraño. Estaban tímidos. Este era un hecho nuevo para ellos. Fue un poco como… ¿alguna vez has alimentado peces dorados?

Eso fue más o menos lo que sentí, como si estuvieran consumiendo estos pequeños bocados de comida porque sabían que los querían, sabían que los necesitaban, pero tenían miedo. Se los comieron y entonces me dieron 15 minutos para este refrigerio. Exactamente 15 minutos después de que salí al piso me dijeron: “Está bien, vamos”. La entrenadora principal, la entrenadora técnica principal, tomó a esta chica, esta gimnasta con la que había estado trabajando durante tres días para hacer un salto de caballete. Ella hacía el mismo salto una y otra vez, y no lo había hecho bien del todo. Así que tomó a esta chica y dijo: “Está bien, haz el salto de caballete”. Estaba segura de que, porque esta chica había consumido algo de comida, hacer este salto le daría vómito en proyectil, y ese sería el final de la discusión, y este tema de los refrigerios ya no sería un problema. ¿Verdad?

De alguna manera milagrosa, no sé cómo sucedió esto porque no hubo tiempo suficiente para absorber la comida, pero esta chica hizo el salto de forma perfecta, perfectamente. La entrenadora principal me miró y dijo: “Está bien. Podemos hacer este tema de los refrigerios”. Establecimos esta regla de que los gimnastas comerían cada tres horas.

Cuando llegamos a los Juegos de 1996, teníamos el equipo de gimnasia más adulto. Teníamos el equipo de gimnasia más alto. Teníamos el equipo de gimnasia más pesado. También ganamos la medalla de oro por equipos en los Juegos Olímpicos de 1996. Atribuyo mucho de eso a varias cosas. Una, pudimos mantener a los gimnastas en el deporte más tiempo porque no se estaban lastimando. Eran más pesados ​​porque tenían más musculatura, por lo que su relación fuerza peso era mejor. Tuvimos buenos entrenadores. Tuvimos entrenadores realmente buenos, y tuvimos buenos gimnastas. Sucedieron muchas cosas ahí, pero definitivamente creo que cambiar el paradigma nutricional ayudó.

Pérdida de peso vs. pérdida de grasa

Mucha gente hace ejercicio. Quieren perder peso, por lo que hacen ejercicio, pero no comen. Pierden peso temporalmente, pero están perdiendo más músculo que grasa. Debido a que han disminuido su capacidad de quemar calorías, eventualmente obtienen el efecto yoyo, en el que el peso vuelve a subir. Si solo te enfocas en perder grasa, cambia eso. El enfoque debe estar en perder grasa Y mantener tu musculatura. Mucha gente perderá 10 libras (cuatro kilogramos) de grasa y ganará 10 libras (cuatro kilogramos) de músculo y dirán: “Oh, Dios, mira, mi ropa se ajusta mejor, pero tengo el mismo peso”. Sí, exactamente. Porque los músculos ocupan mucho menos espacio que la grasa. Es más denso. Te sientes mejor. Lo haces mejor. Eres más saludable. Todo es bueno. No puedes hacer eso con una alimentación restrictiva. Tienes que alimentar a la bestia. De lo contrario, pierdes tu músculo.

El peso es la métrica incorrecta para prácticamente todo lo que alguna vez se ha usado. El índice de masa corporal es el índice del peso a la altura. Fue desarrollado como un índice de población. Un índice de población para evaluar la prevalencia de la obesidad en una población. Bien, tontamente, este índice llegó a los protocolos médicos individuales para evaluar si un individuo es obeso o no. Lo siento, pero la obesidad no tiene nada que ver con el peso. Nada. Tiene que ver con la grasa. Las personas obesas tienen exceso de grasa. Prácticamente todos los atletas con los que trabajo, usando una escala de índice de masa corporal, tienen sobrepeso. No son obesos. Tienen sobrepeso por su altura porque tienen mucho músculo. ¿No es lindo?

Quiero decir, eso es algo bueno. No es malo. Pienso que hay muchas cosas que debemos analizar con más detenimiento para llegar a los protocolos y conclusiones correctos. Algunos de ellos son obvios. Algunos de ellos son menos obvios. Quiero decir, esta cuestión del peso… les digo a mis estudiantes: cada vez que alguien diga algo sobre el peso, patéalo en las espinillas. ¿Quieres perder peso óseo? ¿Quieres perder peso de agua? ¿Quieres perder músculo? ¿Qué peso quieres perder? Eventualmente dirán: “Oh, quiero perder peso graso”. De acuerdo, entonces descubramos cómo perder peso graso. Porque el protocolo para hacerlo es bastante diferente del protocolo de inanición para perder peso.

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