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Un matrimonio desastroso: el tabaco y una mala alimentación

Para lograr claridad sobre el tema del tabaco, debemos recordar siempre examinar la naturaleza de las relaciones —ya sea entre agendas presidenciales competidoras, entre causas competidoras de la misma enfermedad, entre organismos de financiación competidores, o lo que sea—. Cuando entramos en el ámbito del tabaco y la política, rara vez (o nunca) oímos a candidatos políticos o a cualquier otra persona hablar de las conexiones entre el tabaco y la alimentación.

¿Has oído, por ejemplo, alguna discusión seria sobre los peligros relativos concernientes a usar tabaco en comparación con los problemas causados ​​por los malos hábitos alimenticios? Cada ámbito tiende a ser discutido por separado como si fuera enteramente independiente del otro. Pero veamos las conexiones; apuesto a que puedo hacer que pienses en algunas cosas que no has considerado previamente.

Uno de los primeros temas de preocupación es la proporción de cánceres que pueden prevenirse al consumir el tipo correcto de alimentación versus la proporción de cánceres que se pueden prevenir evitando el tabaco. La mayoría de las agencias, gubernamentales y de otro tipo, publicitan voluntariamente la idea de que del 30 % al 35 % de todos los cánceres podrían ser prevenidos por la alimentación, mientras que del 25 % al 30 % podrían prevenirse evitando el uso del tabaco. En pocas palabras, esto hace de la alimentación el medio más importante de prevención del cáncer, y evitar el tabaco el segundo. Si bien pienso que los números usados ​​para la dieta son subestimados —quizás de 80 % a 90% de los cánceres podrían ser prevenidos realmente por la alimentación— el punto realmente importante es que el mismo cáncer puede ocurrir debido a diversas causas. En otras palabras, el tabaco y la alimentación pueden trabajar juntos, lo que sugiere una relación importante.

Hay evidencia considerable que respalda esta idea. Por ejemplo, si examinamos las tasas de cáncer de pulmón entre los fumadores pesados que consumen cantidades variables de vegetales, encontramos que cuanto mayor sea la ingesta de vegetales, menores serán las tasas de cáncer de pulmón. Al menos 10 estudios en humanos han demostrado esto. De hecho, en uno de los estudios más grandes, realizados en los empleados varones de Western Electric, el efecto de la alimentación fue bastante notable. Las tasas de cáncer de pulmón para aquellos que comían más vegetales eran casi tan bajas como lo fueron para aquellos que no fumaban en absoluto.

Obviamente, la nutrición ejerce una influencia muy poderosa sobre la aparición del cáncer. Tal vez hayas leído acerca de los dos estudios recientes, financiados por el Instituto Nacional del Cáncer, que no mostraron ningún efecto sobre la prevención del cáncer de pulmón mediante la toma de suplementos de beta-caroteno. Sin embargo, lo que apenas fue mencionado por la prensa fue que el Instituto Nacional del Cáncer también informó que los “participantes con los niveles más altos de beta-caroteno en su sangre, medido antes del inicio del estudio, pasaron a tener menos cáncer de pulmón”. Lo que esto demuestra es que la alimentación rica en beta-caroteno, en lugar de las formas sintéticas de beta-caroteno administradas como suplementos pueden, de hecho, tener un efecto protector del cáncer. Por otro lado, los fumadores que toman suplementos de beta-caroteno experimentan, más bien al contrario, tasas más altas de cáncer de pulmón. En otras palabras, no debemos tomar las observaciones fuera de contexto; es como tomar los nutrientes individuales de los alimentos. Debemos recordar nuevamente las relaciones.

Lanzar una red más grande

Parte de esto parece sugerir algo que realmente no me gusta en absoluto, es decir, que el uso de cigarrillos puede no ser tan malo si tan solo comemos nuestros vegetales. A pesar de que a las compañías de cigarrillos les gustaría esta idea, les digo: “¡Disparates!”. Esta idea —prevenir el cáncer de pulmón relacionado con el hábito de fumar a través del consumo de más vegetales— parece bastante prometedora en la superficie. Aquí debemos lanzar nuestra red más ampliamente para considerar otros asuntos, de nuevo, buscando relaciones. Debemos mirar aquellos estudios que demuestran que el tabaquismo mata a más gente a través de la enfermedad cardíaca que a través del cáncer de pulmón, que el tabaquismo puede causar problemas respiratorios extremadamente debilitantes (incluyendo enfisema) y que el tabaquismo es responsable de muchos tipos de cáncer distintos al cáncer de pulmón. Adicionalmente, la evidencia demuestra que los factores nutricionales que previenen el cáncer de pulmón en estos hombres con alto riesgo son probablemente también los mismos que aquellos que previenen otros tipos de cáncer, así como otras enfermedades crónicas degenerativas. Esta es una observación de gran importancia. Significa que hacer una clase de cosas —en este caso, consumir alimentos de origen vegetal—, arroja una amplia red para prevenir posibles numerosas enfermedades. Pero recuerda: la alimentación no es una cura para todo; si fumas, vas a tener que afrontar las consecuencias.

Ahora, vamos a comparar los efectos de la alimentación y el tabaco de otras maneras. Algunos investigadores dicen que sabemos mucho más sobre los efectos del tabaco que sobre los efectos de la alimentación. Luego sugieren que cuando hay escasez de recursos para salud pública, debemos usar estos recursos para los programas sobre los que conocemos más.

Cuando exploramos esta idea descubrimos que es cierto que la relación entre el tabaco, el cáncer de pulmón y las enfermedades del corazón es más obvia y directa que la relación entre la alimentación y la enfermedad. Hay una buena razón para esto. Las relaciones entre la alimentación y las enfermedades son infinitamente más complicadas por cuenta de: a) el enorme número de posibles factores en los alimentos que afectan la enfermedad y b) el gran número de enfermedades involucradas. Por fortuna, esta sobrecarga de información se reduce a algo que es realmente muy simple cuando buscamos soluciones. Al comer una alimentación basada en plantas, puedes vivir una vida más larga y saludable.

Y, por último, cuando se trata de cómo funcionan las cosas en una visión más amplia, probablemente sabemos más acerca de la forma en que funciona la alimentación que la forma en la que funciona el tabaco. Francamente, creo que es bastante tonto debatir qué peligro para la salud es más importante —usar tabaco o consumir el tipo de comida equivocada—. Ambos contribuyen a enormes problemas de salud.

La pregunta subyacente verdaderamente importante se refiere a la magnitud del problema asociado con cada práctica. Ahora descubrimos algo realmente asombroso. Considéralo de esta manera. Si oímos hablar de un desastre natural que mata a unos pocos centenares de personas, obviamente reaccionamos a la gravedad del evento. Pero, ¿qué pasaría si supiéramos de un desastre monumental que mató a decenas de miles de personas, como se ha visto en algunos terremotos de gran magnitud? O peor, ¿una guerra que mata a un millón o más personas? ¿Y si —y este es un número realmente grande— hablamos de que 200 millones de personas murieron? Esto, te sorprenderá saberlo, es una estimación razonable del número de personas que viven ahora en el mundo y que morirán prematuramente debido al uso del tabaco. Es difícil llegar a un número muy preciso, porque en algunos países el consumo de tabaco está disminuyendo (como en los Estados Unidos en adultos, pero no en los jóvenes), y en otros está en rápido ascenso. Pero ten la seguridad, este número, si acaso, es moderado. Te pido que pienses de nuevo en este número: 200 millones de personas. Esto se acerca a toda la población de los Estados Unidos. En comparación, hace palidecer a las guerras. Compañías de tabaco, ¿entienden?

Aún más escalofriante es considerar cuántas muertes prematuras se podrían evitar si las personas dejaran de fumar y, al mismo tiempo, comenzaran a comer una alimentación basada en plantas.

Cómo hacer la diferencia

¿Quieres ayudar a que se difunda el mensaje? Un buen comienzo es hacer el cambio por ti mismo. Luego, a través de tu propio ejemplo y apoyo, puedes ayudar a otros a llevar vidas similarmente saludables. Y, si deseas hacer más, puedes ponerte en contacto con dos organizaciones que están haciendo un trabajo particularmente eficaz en esta área. Una es Action on Smoking and Health (ASH), que bien puede ser la agencia más eficaz de promoción de la salud —de cualquier tipo— en todo Estados Unidos. El otro es el American Institute for Cancer Research, que concentra todos sus recursos, obtenidos de ciudadanos comunes como tú y yo, sobre las causas alimentarias del cáncer. Si deseas compartir tus recursos o tiempo, dales una mano a estas personas. Ellas lo merecen.

¡Te deseo la mejor salud en un mundo libre de humo!

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