Alzheimer: las drogas y dinero se recuerdan, los alimentos se olvidan

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Me sorprendió cuando vi el programa de televisión de CNN I’ll Be Me, la trágica historia de Glen Campbell y su desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Como tantos otros, he sido un admirador de su música durante mucho tiempo. Ha sido un pionero en llevar este género de música a la sociedad en general.

Mi respeto personal por este hombre proviene de mis días más jóvenes y más salvajes. Algunos de nosotros, en ese entonces muchachos jóvenes solteros, íbamos a los bares cercanos en las estribaciones de Virginia, Virginia Occidental y Maryland para escuchar la música “hillbilly“, que entonces era popular entre la gente que vivía más profundo en las colinas. Íbamos solteros porque no era el lugar adecuado para traer citas del sexo opuesto (¡o eso pensaban sus padres!) e ir allí afirmó, en parte, mis propias raíces. Sí, en nuestra zona, esa música se llamaba “hillbilly“, y más tarde se llamaría bluegrass o música country, cuando la gente de la ciudad notó este tesoro. Junto con Patsy Cline, quien empezó en esos mismos bares que frecuentamos, Glen Campbell, de un lugar más profundo en el Sur, empezó a revelar una pieza realmente importante de cultura estadounidense.

Divago…

Por lo tanto, vamos a avanzar unas pocas décadas, cuando me había comprometido en el mundo de la investigación biomédica, especialmente el aprendizaje de cuán poderosa, pero sobre todo ignorada, es la evidencia que muestra que la nutrición es capaz de controlar una amplia franja de nuestra salud y curación. Hablo, por supuesto, del único estilo de vida en relación con la alimentación —centrado en alimentos basados en plantas sin procesar—, que en realidad ha demostrado revertir o remediar la progresión de graves afecciones como enfermedades del corazón, diabetes y muchas otras (estoy seguro de que el cáncer será la siguiente en esta lista). La amplitud y la profundidad de este efecto de los alimentos es impresionante (Campbell y Campbell, 2012), a diferencia de los tratamientos que dependen de píldoras y procedimientos.

Y ahora, una cantidad relativamente grande de evidencia está demostrando que es probable que este mismo estilo de vida en relación con la alimentación también ralentice (¿detenga?) la progresión de la enfermedad de Alzheimer. En 2005, resumimos parte de esa información en el Estudio de China (Campbell y Campbell, 2005). Ahora, años después, dos bioquímicos médicos turcos (Sezgin y Dincer, 2014) revisaron recientemente los mecanismos subyacentes para este efecto de los alimentos, citando un cuerpo de evidencia muy grande y rápidamente creciente de muchos grupos de investigación. Es, en mi opinión, un resumen brillante que se centra en la bioquímica básica de la formación de la enfermedad. Me gusta especialmente la forma en que se refieren al papel importante de la nutrición en esta enfermedad, llamándola “epigenética”, lo que significa que controla la expresión de los genes que se cree que están involucrados en la formación de la enfermedad. Lo más importante, el efecto de la alimentación sobre el Alzheimer posa sobre una base bioquímica profunda. Y además, el hecho de que es el mismo estilo de vida en relación con la alimentación que tan eficazmente reprime e incluso revierte otras enfermedades crónicas hace que la evidencia sea aún más convincente.

Ahora, volvamos al programa de televisión sobre Glen Campbell. El coraje de Glen Campbell y su familia para permitir que el público vea el impacto de esta enfermedad en asuntos familiares es profundamente conmovedor y valiente. Merecen crédito por la creciente conciencia pública de esta enfermedad inusualmente difícil. El “orgulloso” patrocinador de este programa es la enorme compañía farmacéutica Eli Lilly y, para ser generoso, debería decir que también merecen crédito. Sin embargo, no lo haré.

A lo largo de este espectáculo, se anima al espectador a creer que la única solución para esta enfermedad es apoyar el desarrollo de otro medicamento. Y para esto, necesitamos dinero. En el artículo de la CNN titulado El alzhéimer es una enfermedad de personas (más) jóvenes: prepárate, el Dr. Sanjay Gupta sugiere que la financiación del gobierno necesita ser aumentada casi cuatro veces (desde su nivel actual de 580 millones de dólares), con el fin de mantener el ritmo de la financiación para el cáncer en cinco mil millones de dólares, sida en tres mil millones de dólares y las enfermedades cardiovasculares en casi dos mil millones de dólares, sobre todo teniendo en cuenta la estimación de que “el Alzheimer consumirá casi el 25% del presupuesto de Medicare” para el año 2040. O, si lo prefieres, haz tu donación a la Fundación Alzheimer. Pero, de manera más certera, ¡esta competencia por la financiación suena un poco como carrera armamentista! Pero ¿de qué sirve esta investigación si ignora lo que es probable que sea su factor más importante para controlar (prevenir e incluso revertir) esta enfermedad?

Aunque la dieta mediterránea se menciona en el artículo del Dr. Gupta, no se pronuncia ni una sola palabra acerca de la posibilidad —ni siquiera de la probabilidad, en mi opinión— de que el efecto nutricional de la alimentación basada en plantas sin procesar posiblemente supere los beneficios esperados de cualquier droga futura que pueda ser prevista. No se puede colocar un énfasis exagerado en la gravedad de este descuido —me refiero a sesgo—. Aquí se está pronosticando una epidemia que emerge rápidamente y que es personalmente trágica, y se nos está diciendo que solo hay una manera de resolver este problema —basada en el desarrollo de otro medicamento—. A cualquiera que en realidad entienda la biología infinitamente compleja del cuerpo, no le queda otra opción sino saber que esta estrategia futura es un disparate y, de hecho, inmoral. Incluso si un medicamento fuera desarrollado para mostrar un beneficio aparente, este será mínimo, de corta duración, creará consecuencias imprevistas y costará enormes cantidades de dinero que termina en el bolsillo de alguien más —ya lo verás—. No afirmo que ya tengamos suficiente información para adoptar una estrategia nutricional para controlar la causalidad y el posible tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Pero sostengo que, cuando se comparan las cantidades relativas y la calidad de la “evidencia preliminar” de las estrategias nutricionales y farmacológicas con el propósito de trazar futuras estrategias, no hay competencia. Esta elección, de hecho, se convierte no solo en un juicio científico, sino en un juicio moral.

Ahora, de vuelta a Glen Campbell y su familia. Lo que me llamó la atención al ver ese programa no fue solo cuánto disfruté la música que me llevó de nuevo a mis raíces —y a este ícono de la música country—, sino que también me recordó qué tan manipuladora fue esta película al mantenernos en la oscuridad. Quedamos desinformados, no solo sobre el papel de la nutrición en la enfermedad de Alzheimer, sino también sobre su papel en tantas otras dolencias y enfermedades graves —todas ellas produciéndose a partir de los mismos fundamentos nutricionales—.

No puedo evitar pensar en una oscura nube de desinformación suspendida de forma siniestra sobre aquellas comunidades de mi juventud, así como las de Glen Campbell. ¿Cuántas personas realmente saben qué tan devastador es el impacto de esta desinformación? ¿Por qué es tan fácil promover el desarrollo de otra serie de medicamentos? ¿Cuánto tiempo nos llevará cambiar esta narrativa?

References

  1. Campbell, T. C. and T. M. Campbell, II (2005). The China Study, Startling Implications for Diet, Weight Loss, and Long-Term Health. Dallas, TX, BenBella Books, Inc.
  2. Campbell, T. M. I. and T. C. Campbell (2012). “The breadth of evidence favoring a whole foods, plant-based diet: Part I, Metabolic Diseases and Diseases of Aging.” Primary Care Reports 18: 13-23.
  3. Sezgin, Z. and Y. Dincer (2014). “Review: Alzheimer’s disease and epigenetic diet.” Neurochem. Intern. 78: 105-116.
  4. Gupta, S. Alzheimer’s is a young(er) person’s disease — so get to work. CNN.com. November 6, 2015

T. Colin Campbell, PhD has been at the forefront of nutrition research for over forty years. His legacy, the China Project, has been acknowledged as the most comprehensive study of health and nutrition ever conducted. Dr. Campbell is the Jacob Gould Schurman Professor Emeritus of Nutritional Biochemistry at Cornell University. He is also the founder of the highly acclaimed, Plant-Based Nutrition Certificate and serves as the Chairman of the Board for the T. Colin Campbell Center for Nutrition Studies.
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