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Overcoming My Junk Food Addiction

Antes de aprender a comer de manera sostenible una dieta basada en plantas sin procesar (WFPB) libre de SOFAS (sal, aceite, harina, alcohol, y azúcar), mi pensamiento estaba turbio, tenía muy poca energía, dormía mal y como resultado de comer en exceso, estaba clínicamente obesa. En 2017 me diagnosticaron ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y trastorno bipolar, pero había estado luchando contra los síntomas de estas enfermedades mentales durante más de 20 años. Mi depresión a menudo era provocada por la vergüenza y se centraba en comer en exceso y el posterior aumento de peso.

Había sido pescetariana desde el 2006, pero mi dieta consistía principalmente en alimentos procesados y comía muy pocos alimentos vegetales integros . En 2015, decidí eliminar los mariscos de mi dieta, y un año después, me uní a Comedores Compulsivos Anónimos. Por primera vez, me sentí aliviada al escuchar que comer en exceso era una enfermedad y un trastorno, y que no era mi culpa. Como propósito de Año Nuevo, me puse la meta de eliminar los lácteos por completo y consumir solo comidas hechas en casa por mí misma.

Mi compromiso solo duró 11 días y volví a consumir alimentos procesados. Me sentía adicta, lo cual no me gustaba. Fue entonces cuando decidí profundizar y comenzar a investigar qué había detrás de estas compulsiones de comer en exceso (y especialmente comer chatarra en exceso).

Con el tiempo, descubrí la adicción a la comida procesada, así como otros conceptos útiles: alimentación libre de SOFAS, índice de saciedad, la trampa del placer, y la importancia de la densidad calórica. Empecé a aplicar lo que estaba aprendiendo. Hubo muchos desafíos. Incluso estar en la cocina me era difícil. Me había convencido de que no podía cocinar, que no sabía cómo y que no era capaz de aprender. Pero a medida que aplicaba el conocimiento que estaba adquiriendo, comencé a notar cambios.

Mi nivel de energía aumentó. Mi lucidez mental mejoró. y también mi piel. La inflamación comenzó a desaparecer, mis uñas dejaron de partirse y estaba perdiendo peso a una velocidad increíble. Me convertí en un excelente chef y, para mi sorpresa, mi adicción a los alimentos procesados ya no me gobernaba. Entre más tiempo me abstenía de los alimentos a los que era adicta, menos pensaba en ellos y más libertad ganaba en la vida.

Antes de aprender a comer de manera sostenible una dieta basada en plantas sin procesar (WFPB) libre de sal, aceite, harina, alcohol y azúcar (o SOFAS por sus siglas en inglés), mi pensamiento era confuso, tenía muy poca energía, dormía mal y, como resultado de comer en exceso, estaba clínicamente obesa … Pero a medida que aplicaba el conocimiento que estaba adquiriendo, comencé a notar cambios.

El viaje no siempre ha sido fácil. Como resultado de un trauma grande de vida que se me presentó en el 2017, me distraje de mis metas. Pero no olvidé la libertad que había disfrutado y volví a comprometerme a comer de esta manera nuevamente en enero del 2020. Aún sin una rutina de ejercicios, logré perder 64 libras en menos de 8 meses y lo he mantenido con éxito desde entonces. En comparación a donde estaba hace 20 años, he bajado un total de 140 libras.

Cambiar mi dieta ha transformado mi vida de muchas maneras extraordinarias. Mi hija de 18 años ha estado en primera fila durante esta parte de mi viaje, y la ha inspirado a ver lo qué es posible hacer por su propia salud. Además, como resultado de una mente más lúcida, ahora soy más capaz de reconocer los signos y síntomas de mis diversas enfermedades mentales. Me alegra poder reconocer lo que está sucediendo y realmente tener la presencia mental para aumentar dramáticamente mi autocuidado.

Overcoming My Junk Food Addiction

Al mantenerme bien hidratada y consumir vegetales de hoja verde y verduras para mi primera comida del día todos los días, he podido reducir mis antojos. Ahora solo como cada vez que mi cuerpo requiere combustible y hago un esfuerzo consciente para mantenerlo simple: frutas, verduras, granos enteros, legumbres, almidón y champiñones.

Para ayudar a otros y mantenerme comprometida, he estado compartiendo mi viaje de manera transparente en el blog de EatingForMyL1fe y en las cuentas de redes sociales. También he escrito un libro electrónico, Eating For My Life (Salt, Oil, Flour, Alcohol, Sugar) Free Whole Food Plant Exclusive: A Liberating Journey, y hago consultas privadas. Cada vez que tengo ganas de rendirme, me acuerdo de lo cansada que estaba de la calidad de vida que tenía antes de hacer todos estos cambios y de las malas relaciones que tenía conmigo misma y con mis hijos. Una de las mayores lecciones que he aprendido es lo importante que es ser honesta conmigo misma con respecto a mi adicción a la comida procesada y lo que implica estar en recuperación. El mejor consejo que puedo dar a los demás es que sean buenos consigo mismos, hagan suyo el viaje y que lo tomen un poco a la vez.

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